Retortijones en el corazón

 

Otro quemazón escalaba  por mis venas,

que miraba arriba al corazón,

lanzaba cuerdas y clavos de fuego,

hundía dedos en grietas hirientes,

para aferrarse al dolor.

 

Esa savia que hervía vinagre,

una vez portó amor,

tal vez un sinuoso recorrido,

escabroso e incomprendido,

en mala hierba se tornó.

 

Como mal augurio de barco perdido,

que navega sin rumbo,

con timón roto,

mástil doblado,

a la deriva sin ton ni son.

 

¿No será el olor de sus besos?

¿La pasión de sus ojos?

¿El confort de sus abrazos?

¿El color de su mirada?

¿Lo que nunca cuajó?

 

¡Por los santos inocentes!

Qué alguien me abra en canal,

qué me parta en dos,

dé un hachazo certero a ese nudo,

así acabe el retorcer de mi corazón.

 

 

José Ángel Castro Nogales ©

06/07/2022

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