A nuestros mayores héroes







Toda una vida de lucha y trabajo,
con largas jornadas de esfuerzo al estajo,
para llevar pan y dinero al hogar sin alhajo,
qué tanto empeño y dedicación te trajo.

Un nuevo empezar te concediste,
incluso dejando atrás tu tierra, te fuiste
para ganarte la vida sufriste
y poder formar una familia supiste.

La vida no es fácil, lo sabemos,
a solidificar un matrimonio estable nos debemos,
y poder educar a nuestros hijos nos acogemos,
sin un manual de instrucciones que admiremos.

Mas, eso es parte del juego de la vida,
ir sorteando los avatares que nos pida,
aplicando nuestra intuición debida,
para crecer como persona en su justa medida.

Y con el pasar los años los frutos has visto,
formarse tu dulce hogar provisto
de la ayuda de tu alma gemela, insisto,
y conseguir la madurez de tus retoños sin ningún improvisto.

Al echar la vista atrás en el tiempo,
a pesar de tantas triquiñuelas como contratiempo,
e ir ordenando el puzle de la vida como entretiempo,
tu prole te ha coronado padre y abuelo como mejor pasatiempo.

Por fin una vez cumplidos tus sueños,
toca regocijarse del merecido tiempo libre sin dueños,
y recordar las vicisitudes de la vida sin empeños,
saboreando el último tramo del viaje sin despeños.

Sabedores que nadie jamás está listo para zarpar de esta tierra,
ese maldito hachazo en las amarras de la vida que nos deshierra,
hacia esas compuertas prestas tras nosotros que se nos entrecierra,
del olor de aquellas venturas amortizadas de las que ya nos destierra.

Y de súbito y repentino os habéis ido,
amados ancianos que todo lo habéis sido,
arquitectos de la vida que nos habéis instruido,
para caminar sobre rosas los trazos que nos habéis tendido.

Y nuestros mayores que no han sido vacíos,
han sido padres, hermanos, amigos, hijos y tíos,
el covid-19 nos ha dejado a todos baldíos,
nos los ha arrancado de la vida sin griteríos.

Ni poder sentir esos lazos de sangre en tu lecho de muerte,
ni una cándida mirada de despedida que pueda atenderte,
ni un simple adiós desde la distancia que sepa ofrecerte,
ni ese último abrazo que pueda agradecerte.

Después de toda una vida os vais sin Honores de Estado,
tan sólo espero que hagáis vivido la vida que hayáis deseado,
haber dedicado vuestra vida a los seres que hayáis amado,
y haber gozado bailando el vals que la vida os ha presentado.

José Ángel Castro Nogales
10/04/20

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