Diario de un Finisher: “Vilaverd Marathon Skyrace. 45 kilómetros y 3000 metros de desnivel positivo"
"Y algún día tenía que ocurrir”
Era día de estrenos: estrenaba la equipación de mi nuevo club, el Club Excursionista Trail Tarraco. Estrenaba zapatillas nuevas, las Altra Superior 4.0, minimalistas y con drop 0, por supuesto, pero, con 21 milímetros de suela, pues para las distancias ya considerables y poder correr "cómo dios manda" cuesta abajo, se necesita protección en la planta del pie. Y, lamentablemente, también he estrenado el no poder acabar una carrera 😞 No por abandono, sino, por no llegar a tiempo al corte de horario impuesto por la organización, 6 horas en el punto kilométrico 26,7.
Arribo de buena mañana al pueblo de Vilaverd y lo primero que hago es enviar un whatsapp a Angel Martin Fuente, ya que desde marzo le debía entregar el cortavientos y un botellín de agua de la “Marcha de Resistencia dels Castells de la Segarra” que él no pudo realizar por un problemilla de salud.
Me dispongo de recoger el dorsal y ¡patapam! Me lo encuentro justo de frente. Nos saludamos y nos alegramos de vernos. Recojo mi número de carrera y nos dirigimos hacia mi coche que lo tengo aparcado en la ‘quinta puñeta’, al principio del pueblo, para entregarle sus regalos 😊
Estoy solo cambiándome. Me coloco mis atuendos deportivos de turno y salgo rapidillo hacia la Salida de carrera, pues apenas quedaban 10 minutillos para el pistoletazo. A media cuesta me percato de que no llevo la gorra “Sahara”conmigo. ¡Ups!😳 Doy rápidamente la media vuelta sin contemplaciones. Hoy no es día de ir sin gorra, ya que tenemos “ola de calor” a la vista.
Llego a la Salida justo antes del control de “material obligatorio”. Ángel y un servidor pedimos qué nos echen una foto y nos vamos a que nos pasen lista. Al final, lo único obligatorio que nos pedía la organización era: a los corredores de los 21k medio litro de agua por cabeza y, a los de 45K, 1 litro. ¡Uhm! Creo que se quedaron cortos, muy cortos... 😰
Ya en el recinto cerrado de Salida y mientras nos leen el ‘briefing’ veo a un par de caras conocidas de miembros del club, si bien no llevan la equipación. En última instancia aparece Albert Vilardell Perez, con la vestimenta del C.E.Trail Tarraco y nos estrechamos la mano 🤝
Y finalmente dan la Salida a las 7:33 horas matutinas exactamente 🏃♂️🏃♀️ con la fresca. Ángel, Albert y un presente vamos colocados en la parte de atrás del grupo de corredores.
Callejeamos un poquitín por el pueblo. Bajamos al río y seguidamente nos encaminamos por una pista de tierra, ancha y fácil de correr. Vemos a unos cuántos payeses, vecinos de Vilaverd, y se asoman a través de sus olivos y árboles frutales, para ver a la barahúnda de corredores camino arriba, al mismo tiempo qué nos damos el ‘buen día’.
A los pocos metros ya se empina el camino. Más o menos me lo conocía, ya que una vez hice una ruta de bicicleta “btt” por la zona. Y en un par de minutos, hacemos un giro fuerte de derechas en una pista para empalmar a otro camino ancho qué, además, de más pendiente, nos recibe con una tremenda humedad y bochorno 😨
“¡Joder! La Espluga está a unos pocos kilómetros y vaya humedad qué hace aquí. ¡Buuuh!” Le suelto a Ángel. Y esa sería ya “la tónica” para el resto del día: la calor 🤗
A medio camino, se nos cruza un muchacho de la organización. “¡Ahora a la derecha, a unos 50 metros, encontraréis un sendero. Estad atentos!” Nos menta dicharachero. Subiendo, escucho tras de mí unos comentarios de unos chicos sobre mis zapatillas. “Vaya. Mira a ese. No entiendo cómo se ponen a hacer una carrera de montaña con zapatillas minimalistas” Con tono más bien despectivo 😡 ¡Uhm! Si supiesen que he hecho unas cuántas medias maratones de montaña con las Merrell Trail golve 4. Qué llegue a hacer 37 kilómetros con las Five Finger V-Trail por caminos de piedras y gravilla en una "marcha de resistencia" de 55 kilómetros. Y que la semana pasada subí y casi bajé de Núria descalzo 👣💪 "Pues se iban a cagar en la marrana! 😂
Y efectivamente, a escasos metros encontramos un par de cintas blancas que nos invitan a adentrarnos en un estrecho sendero y frondoso bosquecillo que nos lleva derechos, derechitos a la primera cresta del flanco izquierdo del conglomerado de rocas que forman el Estrecho de La Riba.
El sendero nos pone en fila de a uno, y, cómo bien suele decir sabiamente ese dicho ya tan popular: ‘la montaña pone a cada uno en su sitio’ 🏔 Por tanto, pierdo de vista a Ángel y a Albert. Al final del sendero nos desvían las dos carreras. La de 21K hacia la derecha y los de 45K hacia la izquierda, siguiendo por la cresta mismamente dicha. A Ángel no lo volvería a ver más. En cambio, a Albert, sí sabía que nos volveríamos a encontrar, ya por hacer la misma distancia y también era sabedor, por otras carreras en que hemos coincidido, ya que más o menos llevamos un ritmo parecido, de que iríamos haciendo la goma; ahora te adelanto, luego te pillo, ahora me quedo atrás y más tarde te vuelvo a adelantar, tal y pascual… cosas de las carreras😊
Y empezamos con la cresta con unas vistas espectaculares de la comarca La Conca de Barberà a mi izquierda, y, el Camp de Tarragona a mi derecha, que te quitaban el ‘sentío’. Eso sí, sin quitarle ojo adónde poníamos los pies y manos, puesto que no eran momentos para ‘malabarismos de pacotilla’ y que te lleguen a quitar del ‘sentío’ para siempre jamás 😅 Poco antes de llegar al Coll de l’Illa, desvío hacia la derecha, por todo el derecho de la montaña, casi campo a través, y dirección al pueblo de Fontscaldes, que no llegamos a pisar.
Paro en el primer avituallamiento, es en “La Pista Coll Vell”, km. 6,2. Sólo como alguna cosa, pero no recargo agua ni ningún líquido. Al minuto llega Albert, que me adelantó por la cresta pero que entonces, en la bajada, le dejé atrás. Y un pelín más tarde, llega una chica y el corredor escoba. Está claro, qué éramos los últimos de la maratón. Antes de abandonar el avituallamiento, yo, con mi ‘chuleta’ en mano, aclaro el tiempo de corte con el corredor escoba y las chicas del avituallamiento. Sí, dan 6 horas hasta la vuelta al pueblo de Vilaverd, concretamente en el “Pont de Vilaverd”, el km. 26,7. Bueno, echo un vistacillo al reloj y de momento voy bien de tiempo🤞
Abandonamos todos juntos el avituallamiento. Pensaba que la vuelta hacia el pueblo de La Riba sería más corredera, sin embargo, a los pocos metros nos tiran por un sendero bien empinado montaña arriba hasta dar con otra cresta. Ésta no era tan espectacular, no obstante, sigue siendo una zona bastante técnica, por tanto, cuidadín, cuidadín adónde van a parar pies y manos 🧐 Pasamos por el Tossal del Tarragó, Turó de Mas de Balances, Turó d’en Manel, Turó del Canot...
Llevaba a Albert por delante de mí. En la bajada del Turó del Canot, veo, a cierta distancia, que el compañero se va parando en varias ocasiones, mirando al frente. “¿Cómo lo ves Albert?” Le grito desde lo alto de una roca a sus espaldas. Me contesta qué se ha quedado sin agua. En el lecho de un riachuelo, a la sombra, el compañero de club se para y se sienta. “¡Yo sin agua no sigo!” Me comenta rotundo. Le informo de nos quedan unos 4 kilómetros hasta el siguiente avituallamiento, y, que yo llevo agua, medio caliente, e isotónico casero. “¡No te voy a dejar sin agua!” Me vuelve a responder tajante. “¡Hombre, no digo qué te la bebas toda, pero la podemos compartir!” Le insinúo. Pero me vuelve a negar, diciéndome que esperaba a los que venían detrás con el corredor escoba y que abandonaba la carrera 🙄
“¡Chupa, chupa, anda, antes de que se caliente del todo!” Le atesto a Albert, con la manguerita de agua de mi mochila a dos palmos de sus narices. Y el tío "qué ná de ná" que no quería beber. Entonces le saco uno de mis ‘flasks’ con mi isotónico casero y se lo pongo a un metro de sus morros, e insisto a que beba. Por un momento hace el amago de cogerlo, pero lo rechaza inmediatamente 🤬 “¡Qué no, qué no. Qué yo me quedo aquí!”. ¡Joer con el compi! Le echo un vistazo al reloj, ¡Coñis! Ya llevamos 3 horas de carrera y estoy a medio camino de La Riba todavía. Empiezo a hacer cálculos mentales, y, ya me empiezo a preocupar sensiblemente por la hora del corte 🤨 “¡Pues nada Albert! Tiro a ver si llego al corte de hora previsto! Le comunico. Me despido y empiezo a volver a subir montaña arriba hacia el Turó de Mas de Gínjol.
Al poco de subir, doy marcha atrás, pues me he dado cuenta de que se me ha caído 'la chuleta', qué no es ni más ni menos que el mapa de la carrera. Lo encuentro a unos pocos metros y enfilo de nuevo la subida. A medio camino me encuentro una chica de la organización. Le pregunto que si hay agua en algún punto antes de llegar a La Riba. Me dice en la Torre del Petrol posiblemente tengan agua. ¡Uhm! Pues ya tengo ganas de llegar a la torre, porque el agua que me queda está bastante calentona, calentona 😥
Llego a un tramo de pista. ¡Güau! Qué ganas tenía de correr, para soltar piernas, para sentirme libre 🏃♂️ Y ya por fin tomo el último senderito para arriba qué me lleva hasta la Torre del Petrol, torre que antaño ubicaron los lugareños estratégicamente para controlar el paso del Estrecho de La Riba. Allí arriba habían dos personas; una fotógrafa y un señor de la organización, pero, pero, qué ninguno de ellos tenía agua 😯 “El avituallamiento está a dos kilómetros en el pueblo” Me comunica el hombre. Con alguna resignación tiro sendero abajo, antes, paro para hacerme una foto de la torre y echar un sorbo de mi isotónico casero.
Cuesta abajo, siento que se me resbalan bastante los pies dentro del calzado, ya sea cosa de los calcetines, tal vez demasiados finos, o, posiblemente a causa de la tierra y arenilla que se me ha colado zapatilla adentro, o, que quizá me vayan algo grandes. Ya tengo ganas de llegar al avituallamiento para hidratarme en primera instancia, y quitarme la arena de las zapatillas.
En la bajada me voy encontrando a bastantes personas que voy adelantando. ¡Buah! ¡Subidón! 😃 Ya que creo que son participantes del maratón a los que he dado caza 💪 Nada más lejos de la realidad, pues excepto de una pareja, el resto eran integrantes de la Caminada 😬
Ya en el avituallamiento de La Riba, bebo y bebo, relleno la bolsa de agua con 1,5 litros y el otro flask con Aquarius. Seguidamente me siento en un bordillo para quitarme las zapatillas y vaciarlas de la entrometida arena. Ahí, al doblar y alzar la rodilla para alcanzar los cordones, tengo un primer aviso de calambre. ¡Uhm! Es la hora de un gel de magnesio, además de comer plátano, naranja, frutos secos salados y medio sandwich de queso con tomate.
Escucho a un señor que está comentando a sus compañeras de avituallas sobre un par de familias del pueblo que no siguen las normas de la basura del ayuntamiento, dejando las sobras adónde les da la real gana, y, que uno de ellos es un editor 😳
¡Vaya! Esas quejas me suenan familiares. “¿Soys de La Riba?” Inquiero. Me contesta que el señor qué sí. “Yo soy el cuñado del Ramón Simón. Soy el hermano de la Encarna. ¿A lo mejor está ahora ella en la piscina?” Pienso en voz alta. Ya que mi hermana vive en La Riba y trabaja en la piscina. “Depende si va de mañana o de tarde, ¿No?” Me responde el señor. Tiene razón el hombre. ¡Bueno, bueno, qué gran tentación el hacerle una visita! 🤣
Y repuesto de líquidos hasta los topes, me despido y tiro por el medio del pueblo, que ya en sí, La Riba tiene unas cuestas de infarto. Paro en dos fuentes; una para remojarme la cabeza y brazos, y, la otra, para empapar de agua la gorra. Paro una tercera vez, ésta para sacar los bastones. No soy fan de los palos, si bien, viendo el desnivel de la carrera, creo que me van a hacer falta. Paso por la calle en dónde vive mi hermana. Miro hacia arriba y observo que tiene la persiana medio subida. Obviamente sigo para arriba 🤗
Salgo del pueblo y un sendero estrechito tira y sigue para arriba. Como no es demasiado técnico sigo con los bastones y así practíco con ellos. Me dirijo a tercer avituallamiento que está situado en Els Masets, en el km 20.8. No lo conozco. Así que intento ir sin prisas pero sin pausas.
Subiendo a buen ritmillo por el sendero, sincronizando mis pasos con los bastones, se me dispara el pulsómetro hasta 4 veces. Las dos primeras suelo ignorarlas. No obstante, la tercera vez me alertó casi de seguida y ya le presto atención. Y la cuarta vez que me sonó a los poco segundos, ya decido bajar el ritmo. Total, no recuerdo exactamente cuánto tiempo me quedaba para el corte en esos momentos. Creo que era sobre poco más de una hora, y ya veía que no llegaba al corte ni en sueños, puesto que todavía me quedaba llegar a Els Masets y desde allí hasta Vilaverd. ¡Ufff! Qué lejos lo veía 😭
Se acaba el sendero y la eterna subida. Desemboco en la planicie de la montaña, en un camino y no se ven puntos muchos más altos. Eso quería decir, aunque no conociese esa parte, que tocaba bajar. Eso sí, ni una sombra se vislumbraba por los alrededores 😪
Troto y troto con los bastones en mano 🏃♂️ asidos por la mitad para que me hagan buen contrapeso con el movimiento de brazos. En mitad de la nada, veo a un chico, plantado en medio del camino, inmóvil, tieso él sobre sus dos piernas. Sí, es un corredor, que está "manoseando" su móvil. “¿Todo bien?” Le pregunto. “No, no me encuentro bien. Estoy llamando a mi novia para que me venga a buscar. Abandono la carrera” Me informa con los ojos rojizos. A continuación me pregunta qué si voy a acabar la carrera. ¡Ups! Ya me gustaría, pero el problema es poder llegar al corte de horario, le respondo mirando mi reloj. Viendo qué no deliraba ni nada de eso, no fuera a ser un golpe de calor u otra cosa, me despido y continúo con mi marcha.
Unas cintas en un lado del camino me indican que me adentre en un senderito bien tupido de mucha vegetación. ¡Buah! Qué bien se agradece la sombra. Paro durante unos segundos para cambiar en el reloj de 15 a 10 minutos el aviso de tomar agua. Me tomo una píldora de sales. Consulto mi mapa y veo que hasta el avituallamiento todavía me quedan unos 3 kilómetros. Y para el corte de horario unos tres cuartos de hora. Desde luego qué ya no llego al corte. Así que me lo tomo con filosofía e intento bajar fluido 😊
Voy trotando relajadamente y casi que me ‘estrello’ unas cuantas veces 😅 Se me engancha el pie en las raíces. Me clavo ramitas y raíces cortadas en los gemelos y tobillos. Agujereo una de la medias de compresión. Me golpeo el maléolo lateral del pie derecho un par de veces contra piedras y rocas. Un vez que casi trastabillo y caigo, inconscientemente coloco mi mano derecha en el suelo, con la mala fortuna que la poso sobre unas ramas de pinchos. ¡Vaya tela! Cómo para hacer la carrera descalzo o con huaraches 🙃
Por fin arribo al tercer avituallamiento de Els Masets. Es un merendero enorme, ubicado en la carretera que va hacia el pueblo de Farena. Bebo y bebo y como. Relleno de nuevo la bolsa de agua y uno de los flasks con isotónico natural de manzana. Me informan que en 10 minutos cierran el avituallamiento y que la hora de corte la han alargado media hora 😳 ¡Coña! 🤔 Se me pasa por la testa la idea de llegar en tiempo de corte 🙄 Me dicen que viene una parte técnica de cresta que baja para La Riba y luego ya Vilaverd.
No conozco bien esa zona, si bien se me asemeja que bajar hasta La Riba y de allí hasta Vilaverd con media hora no iba a tener suficiente 😑 Seguidamente le comunico que me he encontrado con un chico que decía que no se encontraba bien. Me dicen qué ya se había puesto en contacto con ellos y que le estaban esperando, qué ya estaba al llegar. Y sin nada más que añadir, me despido y tiro hacia la zona técnica 🚶♂️
Cruzo el río, aprovecho para hacer una parada bajo una sombra y vuelvo a cambiar el aviso de tomar agua en el reloj, puesto que cada 10 minutos era demasiada agua para mi barriguita, y lo dejo en 15 minutejos otra vez. Hago un pipí y tiro para arriba buscando las cintas que me dirigen hacia la zona de piedras de la cresta, pertenecientes al flanco derecho del conglomerado de roca del otro muro que forma el Estrecho de La Riba, mirando dirección a Tarragona 🗻
La cosa se empieza a poner bastante derecha y empinada. Ya empiezo a tener problemillas para manejar los bastones con tanta piedra y desnivel. Y se pone más vertical si cabe. Considero que manejar los bastones puede ser hasta peligroso. Necesito utilizar mis manos 🙌 En un paso con cuerda, me quito la mochila y recojo y doblo los bastones para guardarlos. Habían tramos, que la cuerda era para si querías ayudarte, pero, habían otros tramos que la cuerda era para cogerte, sino, o no subías o no bajabas 🧗♂️
Alcanzo la cima de la cresta. Comienzo a subir y a bajar por zonas muy técnicas. Allí pasé un calor terrible, ya que habían partes que no ventilaba nada el aire y solamente con el calor que desprendían las piedras eran una auténtica sauna 😤
Cuando estaba arriba sobre las rocas, aprovechaba para quitarme la gorra y que se me ventilara la cabeza. Miraba al horizonte y no veía ni siquiera el pueblo 🤓
Continué subiendo y bajando los escalones naturales del macizo. Al parar, oteaba la parte izquierda del valle y ya se insinuaba la zona de Vilaverd. “¡Uhm! Creo que no debe estar demasiado lejos el giro a izquierdas” Me decía el subconsciente pensando todavía en la posibilidad de conseguir alcanzar el corte horario 🙄
Sin embargo, aquel subir y bajar rocas y piedras se hacía interminable y extremadamente lento 😭 Ora miraba a mi derecha y aún no llegaba a ver La Riba. Y momentos que no avistaba ninguno de los dos pueblos.
Más pasos complicados con cuerdas. Volví a notar que se me resbalaban los pies dentro de las zapatillas. ¡Vaya! No sé si me irán algo grandes 🤔 Y más y más de lo mismo: sube y baja y sube y baja con calorcita de la buena.
No fue hasta llegar a la mitad de la cresta para darme cuenta de las vistas tan espectaculares que tenía tanto a mi derecha como a mi izquierda 😍 Al fondo a mi derecha La Riba. Al fondo a mi izquierda, algo más lejano, Vilaverd, y justo a ambos lados de mis pies un tajo que quitaba el hipo 🤩
De la misma manera qué me di cuenta del tramo real que me quedaba 🧐 Todavía me faltaba un buen cacho hasta finalizar la cresta de ese muro natural del estrecho. Vamos, que el corte horario ya hacía rato que debió de acabarse. Aparte, que la subida buena, buena, de todo el maratón empezaba en el punto de corte, pues sería enviado de nuevo montaña arriba, dirección al pueblo de Rojals, una subida de 9,8 kms con unos 1000 metros de desnivel positivo 😅 Así que me lo tomo con filosofía e intento disfrutar lo máximo posible parándome en las puntas de las rocas para airearme y disfrutar de las vistas 🗻🏔😍
Lástima qué no soy de fotos, pero ahora reparando en ello, ya puestos, podía haber tirado alguna que otra para el recuerdo 🤦♂️
A los minutos, me avisa el reloj de la ingesta de líquidos. Voy a echar un sorbo de agua y detecto que sale agua mezclada con grandes burbujas de aire por el tubo. Apenas consigo humedecerme los labios. ¡Ups! 😳 Pues me queda algo menos de media cresta todavía. No me pongo nervioso. Todavía me queda un poco de isotónico casero y del otro isotónico natural de manzana del avituallamiento. Lo que sí hago es intentar racionar la ingesta dando pequeños sorbos 😉
Me quedaba un cuarto de cresta por recorrer cuando me quedo sin el isotónico natural de la organización. ¿Nervioso? ¿Para qué? Aún me queda algo de mi isotónico casero 😄
Veía de cerca ya la carretera C-14 que cruza por la mitad el Estrecho de La Riba. Y por entonces ya me quedo también sin el isotónico casero. ¡Buuuh! No me queda nada de líquido 😱 Pero tampoco me pongo nervioso. Son las 4 de la tarde. Hace calor fuertecito de unos 34 grados. Si bien, yo soy de calor, la soporto bien. A sabiendas de que apenas me quedan unos metros para acabar la cresta y luego viene camino, o eso esperaba, y unos 3 kilometrillos hasta llegar a Vilaverd. Pues, hala, chino-chano a ritmillo y ya está 🤗
Efectivamente, al descender casi toda la cresta, ya veo las cintas y una señal en el suelo que me indica el camino a tomar. Cada vez que paso con el coche por la C-14 veía ese camino y me preguntaba siempre para adónde tiraría. Y sí, es camino pedregoso, pero camino en dónde se puede correr.
Y empiezo a trotar camino abajo hacia Vilaverd 🏃♂️ Va todo casi en línea recta bordeando el pie de la falda de la montaña. Voy bien corriendo. A mi ritmillo. Y ya a falta de un kilómetro del pueblo, en una curva, me encuentro a un hombre. Va con vestimenta corta deportiva. Se me queda mirando fijo. Mira. Me mira y vuelve a mirarme. Está como ‘alucinado’ 😵
“¡Hombre! Me faltabas tú. El número 42. Ahora iba en tu busca” Me resopla con media sonrisa en su boca 😀 Se para en mitad del camino. Se quita la mochila de la espalda y saca una botella de agua, naranjas y plátanos. ¡Joer! Se me fueron las manos para el agua en un santiamén. Bebo y bebo y después vuelvo a beber y luego como, para después volver a beber de nuevo🥤🍌🥤
Sí, creo que estaba algo alucinado en verme correr 🏃♂️ No iba sobrado, ni mucho menos, pero trotaba con cierta alegría todavía. Creo que esperaba encontrarme sentado en una roca, a la sombra, con un ojo colgando, la lengua medio fuera y con un pie mirando a Barcelona y el otro a Lugo 🤪🤕
Me menta algo de que el próximo año quiere cambiar la carrera de fechas. Intuyo de que es el organizador. Así que le suelto una parrafada, a mi parecer, de la falta de puntos de líquidos que han faltado durante la carrera. Y me dice que claro, qué se lo tendrán que mirar para la próxima vez 🙄
Acabo de hidratarme y de comer y empezamos a trotar los dos. “Soy Lobo” Me suelta. “¡Coño! ¿Eres del Trail Tarraco? Pues no te había visto nunca” Le replico, ya que el lobo es el animal talismán e insignia del Club Excursionista Trail Tarraco. “¡No, no. Lobo es mi mote!” Me rectifica 🤔 Y me informa de que se llama Pedro Gutierrez Pozo. Qué es algo famosillo en el mundillo del trail y que es el presidente del Club Excursionista Allibera Adrenalina de Tarragona, que cuenta con unos 600 miembros 😳
También me dice que hace carreras de montaña PTL’s 💪 Para los no aficionados a las carreras de montaña, decir que una PTL es una carrera de unos 300 kilómetros y con unos 20000 metros de desnivel positivo y, que por seguridad vital, hay que ir mínimo en parejas. Y, tras preguntarle cómo se entrena uno para ese tipo de carreras, me contesta que haciendo mucho, mucho desnivel y entrenamientos con fatiga 🤗
Y finalmente llego a tan deseado punto de corte de horario, con 2 horas y media sobre el tiempo estipulado 😬 Me comenta “Lobo” que sólo 11 corredores han pasado el corte 😳 Vuelvo a ingerir líquido y algo de comida. Me quito el chip de cronometraje de la organización. Me despido de las chicas del avituallamiento y ya afrontamos el último zigzagueo por la estación de tren y la entrada a meta. “Lobo” me deja solo ante el pasillo de cintas que dan acceso al arco de meta. “¿No sé para qué?” Le digo 😅
Entro, cruzo el arco y el “speaker” me nombra como el cuarto llegado de la maratón. Por unos instantes yo estiro el cuello y presumo 🤣 puesto que los cuatro gatos que quedaban me miraban a ver quién demonios era ese que nadie había visto ni olido y que conquistaba esa plaza de la dichosa “medalla de chocolate”. Acto seguido le aviso al “speaker” que yo soy el cortado 😉
No sé si ir al lavabo. No sé si ir a la piscina. Me adentro al pabellón. En una mesa hay sentados 3 tipos, qué no dejan de mirarme. Me cruzo con “Lobo” y me dice que son los tres ganadores. Claro, los campeones estaban a la expectativa de quién sería el cuarto clasificado.
Segundos después se me acerca un muchachote. “¿Qué, habrías seguido con la maratón?” Me indaga con una sonrisa. Inconscientemente le respondo que si me hubiesen dado 12 horas para fianlizarla, a mi ritmillo, qué muy posiblemente hubiera continuado. Sí, esa cara me suena familiar. Es el chico que me encontré en la planicie antes de llegar a Els Masets. El que decía qué llamaba a su novia para que le recogiera. Ya tenía mejor cara 👉
De pronto me viene una mega sudada 😰 Me vuelve a entrar sed, así que me acerco a la barra y pido un agua y una cervecita y pico frutos secos salados. Anuncia el “speaker” ahora sí, la llegada del cuarto clasificado 👏 Creo que solo aplaudió una chica, qué muy posiblemente debería ser su novia.
Y a los minutos, la entrega de premios, que solamente escuchaba aplaudir a tres personas en todo el pabellón. Bueno, es que en realidad no habíamos muchos más. Yo dejo la cerveza sobre la barra y aplaudo a esos campeones, que se lo tienen más que merecido 👏💪🥇🥈🥉
Y por mi parte ya tengo todo el pescado vendido 😁 Lástima de no poder haber llegado a tiempo al corte horario porque la intención era acabar la prueba. Vamos, cómo a todas a las que me presento. Acabar lo que se empieza. Pues me considero un buen “Finisher”✌
Es lo que le dije a Arturo Neriz Bellido, el presidente del Club Excursionista Trail Tarraco, cuando me apunté al club: “No os prometo gloria, ni medallas ni nada de eso. Lo que sí os garantizo es sudar la camiseta”. Pues como lo prometido es deuda, pedazo de estreno qué le he hecho a la camiseta, ¿eh?😅
Y lo más importante de todo es que me llevo conmigo un grandísimo entreno y espectaculares vistas de la comarca de La Conca de Barberà, qué es la comarca adónde vivo 😍
Finalmente me salieron, de forma no oficial, 27,75 kilómetros con 1826 metros de desnivel positivo, en un tiempo total de 8 horas, 30 minutos y 39 segundos. Pues, venga, hasta la próxima… 😁👍
Domingo 7 de julio de 2019
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