Carrera: "Reus-Prades-Reus" 54,8 kilómetros y 1150 metros de desnivel positivo.








"Poniéndonos a prueba"


Cómo que siempre hay una primera vez para todo, ésta vez no había que dejar escapar la ocasión 😉 Nunca había traspasado la barrera de los 50 kilómetros corriendo. Lo máximo hasta ahora habían sido 46 kilómetros y unos 2200 metros de desnivel positivo. Y sí, en esta carrera no había demasiado desnivel, pero, al final se tenían que correr todos los kilómetros hasta llegar a la meta🤞


Llego a la ciudad de Reus con algo más de una horita de antelación 😀 ¡Mola! Llegar con tiempo, de sobras, con tiempo para todo; para aparcar, para recoger el dorsal, para cambiarte en los vestuarios, para esclarecer cualquier tipo de dudas...


Pero, amigos, no sé a ciencia cierta cómo lo hago y cómo me las arreglo para acabar con prisas para llegar a la línea de salida 😅 Pues eso, que después de recoger el dorsal, tomarme un cortadito (a expensas de la organización), de hacer cola para ir al lavabo, de hacer el control de material obligatorio (sin tener la mochila presente, sólo respondiendo a nivel oral... 🙃) y de cambiarme en el maletero del coche, ya que veía que no me daba tiempo, me acerco a la línea de meta, como siempre, por la parte de atrás. Si bien, ésta vez me apreté un pelín por en medio del pelotón, puesto que en esta Marcha/Carrera estamos caminadores y corredores juntos.


Petardo de salida y nos ponemos en marcha... ¡Yujuuu! 😀 💪 Empiezo andando, pues la calle está abarrotada de deportistas. Al cabo de unos 150 metros se empieza a aclarar y a crear huecos. Empiezo a trotar zigzagueando entre las calles de la ciudad. De repente escucho a mis espaldas: "¡Castro, Castro!" Me doy la media vuelta y, en un pis-pas, me veo rodeado de "bellas mujeres" 😉 Son las chicas del Club Atlètic Espluguí: las Nuris, la Eva, la Montse y la Cristina. Durante unos 5 kilómetros vamos intercambiando impresiones y algo de chismorreos. Cuando empiezan los sube-bajas nos separamos, ya que es mejor ir cada uno a su ritmo, sabiendo perfectamente que me las volvería a encontrar a lo largo del recorrido...


Y se empieza a estirar el grupo con las primeras rampas de subida de la carrera. Y mira que lo pregunté mientras hacía cola en el lavabo, si estaba bien señalizado el trazado. "Sí, sí, dejas atrás una cinta y ya ves la siguiente al frente" Me comenta uno. "No te preocupes, que verás a gente durante todo el recorrido" Me responde otro. Pues sí, ya en los primeros kilómetros sobre la tierra, llego a un cruce de caminos, completamente solo, y no veo por ningún lado ni una dichosa cinta 🙈 Me tengo que parar durante unos segundos hasta que lleguen mis seguidores 😅 Menos mal que no salgo para hacer pódium 😂


Llego al primer control (muy bien los controles y avituallamientos de la organización). Nos fichan. Como algo y me adentro por un sendero, cuesta arriba. Un muchacho me pregunta que si quiero pasar. "No. Tranquilo, qué todavía quedan 45 kilómetros." Le contesto 😅 Me alerta de que allí empieza la subida fuerte hasta la zona de 'La Mussara' que es el altiplano de las montañas de Prades. Pues hala, a tomárselo más con calma si cabe... 👍


Iba subiendo sin prisas pero sin pausas, a ritmo, como se suele decir. Pero, a media subida se me ponen los gemelos y los sóleos al rojo vivo 😰 En un tramo en dónde cruzábamos la carretera, tuve que parar unos segundillos para haber si recolocaba los músculos de mis pantorrilas, que estaban repletos de actividad, casi que diría "paranormal" 😅 Y, por suerte, con el transcurso de los kilómetros las "aguas volvieron a su cauce" y no me volvieron a molestar más... 😀


Llegamos al altiplano de la siempre mística y enigmática 'La Mussara'. La Mussara en concreto es un pueblo abandonado hace años y en dónde se cuenta que ocurren fenómenos paranormales y adónde existen energías ocultas 👽👻💀 Así que, si había algún lugar para apretar a correr, sin duda era aquí 😂 Nada, nada, que yo a mi ritmo... Adelanté a algunos, al igual que fui adelantado por otros corredores, cosas de las carreras. Este tramo se hacía bastante llevadero. A pocos kilómetros de llegar a la localidad de Prades empieza a llover. Dilema: ¿paro a ponerme el chubasquero? 🤔 Dudé con gran intensidad, ya que te lo pongas o no, te quedas igual o más empapado por dentro, a causa del calor corporal y de la condensación del chubasquero por muy transpirable que éste sea 😥 Al final paré a ponérmelo, más por un tema de frío que de por aislar la humedad.


En un punto en dónde me veo obligado a parar a orinar, descubro abajo en el valle un pueblo. ¡Caramba! "¿Qué pueblo será ese?" Indago en el interior de mi mente 🤔 "¿Eso es Prades?" Me inquiere un corredor que venía por detrás de mi. "No. Eso debe ser Capafonts" Le respondo justo en el mismo instante que me explota en la cabeza esa neurona con la información requerida. "Joder, joder... ¿Y falta mucho para llegar a Prades?" Reniega el corredor que justamente me rebasa. "No creo. Unos 2 o 3 kilómetros como mucho". Le contesto desde su espalda. "¡Joder, joder, joder..." Vuelve a refunfuñar el corredor y sale disparado, corriendo cuesta arriba por un repecho por dónde pasábamos... 😳 Parecía que iba con bastantes prisas.


En un tramo de pista, sin apenas piedras, vi a una chica sentada en el suelo, rodeada por dos hombres. Pregunté si iba todo bien y me dijeron que se había torcido en tobillo, pero que ya habían llamado a la organización... 🤞


Y llegamos a Prades bajo la lluvia. Allí me tomé mi tiempo. Fui al lavabo a hacer mis necesidades. Comí, bebí y justo iba a pasar el control para salir de nuevo, veo que llegan las chicas del Club Atlètic Espluguí 💪 Eran tres: La Nuri, La Cristina y la Eva. Las dos hermanas Artigas se quedaron atrás, iban a su ritmo. "¡Máquinas!" Les grito. Y doy un último bocado y un último sorbo y de vuelta a la ciudad de dónde salimos.


Saliendo de Prades comparto kilómetros con otro grupito de chicas. Intercambiamos impresiones. Me dicen que queda una subidita durita y la bajada al pueblo de Vilaplana que es técnica, con muchas piedras. "Guarda fuerzas para el final. Qué parece que todo es cuesta abajo pero no lo es. Hay que moverse y hacer fuerza en los últimos kilómetros" Me dice una de ellas. Empezamos a descender por un sendero y las pierdo de vista, las dejo atrás.


Durante la última subida dirección al cruce de La Mussara, la verdad es que se hizo durilla. Volví a tener actividad en gemelos y sóleos, pero, no tuve que parar en ninguna ocasión y subí "bien" hasta el altiplano. Mientras subía, me volvieron a decir que la bajada a Vilaplana era complicada por la de piedras que hay, por la posible humedad de la lluvia caída y, claro está, con los más de 40 kilómetros en las piernas acumulados 😳


Llegamos al cruce de La Mussara. Hicimos control de dorsales y avituallamiento. Comí y bebí con parsimonia, recuperando fuerzas para ese último gran esfuerzo en cual aguardaba cierto peligro. Justo antes de comenzar a descender paré a orinar, que me costó horrores, y mirando por el rabillo del ojo la cantidad de corredores que te pasan 😡 Voy a emprender la marcha y se me medio cae el dorsal. Tengo que pararme a un lado del sendero y dejar pasar a otros cuantos corredores mientras me quito el dorsal, lo doblo y lo guardo en un bolsillo de la mochila.


Y llego al indeseado sendero temeroso del que todos hablaban. Incluso mi hermana María, qué también ha hecho la Marcha Reus-Prades-Reus, me acuerdo ahora que me comentó sobre ello. Y empiezo a descender... Sendero más bien anchito pero con piedras de todos los tamaños y casi de colores. Está seco. ¡Uhm! Me suena familiar. Espero unos cuantos metros para confirmar de que, en efecto, ya he hecho ese sendero, se trata del 'Camino de les Tosques' de Vilaplana. Incluso, yo había subido del pueblo a La Mussara por el otro camino que ahora mismo no recuerdo su nombre. Harto complicado en dónde había tramos que había que trepar hasta el altiplano. Pero bien, lo conozco y de momento está todo seco. ¡Hala! A dejarse ayudar por la fuerza de la gravedad 😁


Descendí corriendo todo el sendero, adelantando a todos los corredores que encontraba a mi paso. Con una chica tardé algo más de la cuenta, ya que al momento de adelantarla y vociferar: "¡Derecha!" que es por el lugar que la iba a adelantar, lo que quiere decir, que ella se tenía que echar a la izquierda, pues ella se echaba también a la derecha 😅 Y después de intentar de adelantarla por la izquierda, se repetía la misma historia 😂 Al final nos paramos los dos y, ella, gentilmente, me dejó pasar como dios manda 😊


Llego a Vilaplana. Allí veo a un corredor sentado en una silla del control. También se ha doblado el tobillo y espera a ser recogido. Como, bebo, me descalzo 😀😀😀 aunque sólo sea para quitarme las piedrecillas de las zapatillas 😞 Y me dispongo a afrontar la última parte de carrera, los últimos 15 kilómetros aproximadamente.


Y la faena fue para salir del pueblo, puesto que llego a una rotonda y está repleta de cintas amarillas: las políticas y las de la Federación catalana 🤔 Empiezo a deambular por la rotonda sin saber para adónde tirar. Van llegando más corredores... "Tenéis que tirar dirección La Selva del Camp" Escuchamos a nuestras espaldas. Esas palabras provenían de unos vecinos del pueblo. Momento de desconcierto, pues nos juntamos varios corredores cruzando por mitad de la rotonda con coches circulando al mismo tiempo 😱


Empezamos a descender por caminos. Yo aquí empecé a sentir calor. Noté un cambio de temperatura importante. De momento podía trotar con suma "facilidad" 👍


Llegamos al penúltimo control y avituallamiento en el pueblo de l'Aleixar. Allí los que avituallan nos animan. Solamente quedan unos 7 kilometrillos. "Encontraréis una subidita de 200 metros y ya está. Lo demás es cuesta abajo" Nos recalca un señor. Sentimos algo de regocijo con los que compartía avituallamiento.


Echamos a correr y encontramos la subidita. Sin prisas pero sin pausas, nos disponemos a andarla. Unos metros más allá volvemos a encontrar otra subidita. ¡Uhm! Y, más tarde, otra subida, y otra, y otra... 😡 Creo que el señor del avituallamiento se refería a 200 subiditas de unos cuantos metros... 😅


Y por fin vislumbramos el asfalto y los primeros edificios en los aledaños de la ciudad de Reus. ¡Yujuuu! 😀 Llegamos al último control. Nos quedan poco más de 2 kilómetros para llegar a meta. Descanso un poquitín y como y bebo otro poquitín. Ya estoy pensando sólo en la meta. Ya quiero acabar. Dejo el control a mis espaldas y veo que me cuesta horrores ya sólo trotar 😰 ¡Uhm! Esto es nuevo para mi... Situación en la que nunca antes me había encontrado... Factor psicológico... ¡Interesante! 🤔


No dejo de trotar. Aprecio claramente que el terreno pica hacia abajo, en dónde invita a correr. Intento no pensar en la meta. Intento pensar en la técnica de carrera... Pero, inconscientemente, voy levantando la cabeza al frente para ver lo que me queda de paseo sobre tierra... Y además, veo que no llego al final nunca... 😰 A medida que llego al final del infinito paseo, me percato de que he perdido de vista al corredor que me precede. No sé si se ha desviado hacia la derecha o la izquierda. Solamente pensar de extraviarme por las calles de Reus y, con 50 kilómetros en las piernas, me estresa 😱 Pero nada, todo estaba muy bien indicado con cartelitos. Paso por el puente de las vías del ferrocarril y, sí, sí, sí, ya conozco la zona. Apenas me queda un kilometrillo. Ya ni me quiero parar en los semáforos qué, al intentar cruzarlos ante un coche, ese simple gesto de intensificar y alargar la zancada, casi me provoca un fortísimo calambre en el músculo isquiotibial. Tuve que parar un par de segundos para que de nuevo se recolocara el músculo de vuelta a su sitio 😓 Pero sí, ya olía el final de Meta 😀 Un par de pasos cebra, dos giros en las esquinas y ya veía el cartel de llegada, incluso, escuchando unos cuantos aplausos, de algunos incondicionales, en los últimos metros. ¡Yujuuuu! Reto conseguido en 8 horas y 35 minutos. Al final no me acordé de hacer fotos ni en la Salida ni en la Llegada. Pero ya os dejo un par de pesquisas. ¡Hasta la próxima...😊🏃‍♂️👍


Domingo 10 de junio de 2018

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