Carrera: "Marató de Montserrat". 42 kilómetros y 2550 metros de desnivel positivo.






"Danzando en los dominios de la 'Moreneta'"


Y por fin llegó el día tan esperado 😀 El año pasado intenté inscribirme en la "Cursa del Alba", que es la media maratón de montaña que también se realiza en la localidad de Collbató, Barcelona, a los pies del parque natural de las montañas de Montserrat. Pero las inscripciones literalmente "vuelan" para hacer esta carrera. Y husmeando por Internet descubrí que se hacía también la maratón. "Voilà" Eso, según mis cálculos, era el doble de disfrute 😁 Así qué, como el año pasado no estaba preparado para hacer la maratón, decidí esperar y hacerla este año. Y me inscribí en el primer día que abrieron las inscripciones, finales de enero creo... Pero se torció la cosa con las lesiones y, de nuevo, este año tampoco sabía si la haría 🤔 Además, sin apenas haber entrenado, con dolores en el talón, y, a sabiendas, de que sólo dan 8 horas de límite para cerrar la carrera. Y, además, teniendo en cuenta de que mi maratón de montaña más rápida, estando más o menos bien, realizada el pasado noviembre, me salieron un total de 9 horas, 23 minutos y 34 segundos. ¡Vamos! Qué no hay que sacarse un máster en Harvard ni en Cambridge ni en Oxford para ver qué no me salían las cuentas para llegar en tiempos a la línea de meta 😂 Pero había que intentarlo 😉


Llego a Collbató casi una horita antes del pistoletazo de salida. Hoy apenas he dormido 4 horitas y mal dormidas. Es normal. Me suele pasar. Cosas de nervios. Aparco el coche al ladito del arco de salida. Me voy a buscar el dorsal, a la Casa de Cultura, que por cierto está en la "quinta forca". Allí me encuentro a Toni, vice presidente del Club Atlètic Espluguí. Intercambiamos unas cuantas palabras. Luego me voy al lavabo, que por cierto, estaba a tope. Eso también es cosa de los nervios. Y después a buscarme mi número de dorsal en la lista y a por la bolsa del corredor. De vuelta al coche casi me paro a hacer un cafelito. Menos mal que no me tomé el cafelito, porque entre "pitos y flautas" casi me dan las uvas.


Faltaban 5 minutos para dar la salida, el "speaker estaba finalizando el "briefing" y yo todavía estaba apañando la mochila. ¡Por Dios! Dudaba que llevarme, y, al final, viendo que iban a dar la salida, embuché la mochila con bocadillos, geles, barritas, otro GPS de senderismo donde llevaba el track del recorrido, el móvil, la llaves del coche, todo eso, claro, pensando de que cómo no iba a acabar la carrera en tiempos, pues pensaba que quitarían avituallamiento, cintas, etc...


Dan el pistoletazo, o mejor dicho, el petardazo de salida y yo cruzo la línea de salida en última posición y todavía ajustándome la mochila 🤦‍♂️Pero nos ponemos en marcha ¡Cómo mola! 😀


Me fijo en los últimos del pelotón de corredores, pues muy posiblemente compartiremos parte del recorrido. Me fijo a mi izquierda y veo a una chica de mediana edad y anchita de caderas y de piernas. "¡Uhm! Esta no acaba la maratón" Me digo bastante convencido de mis palabras. A mi derecha veo ligeramente de perfil a un señor con cierta edad. Y más adelante veo grupitos de gente. Y, por detrás de mi, viene persiguiéndome un chico que iba corriendo algo destartalado, como sin ganas de correr. "¿Eres el corredor escoba?" Le inquiero. "No. Yo voy a intentar a acabar la maratón. Voy a regirme por los horarios de corte" Me responde. Me dice que los corredores escoba vienen bastante más atrás. Hice parte de la subida al monasterio de Montserrat con él. Habla con todo el mundo de los avituallamientos y otras personas de la organización. Me dijo que había vivido en Collbató pero que ahora vive al otro lado de las montañas. Y subía asimismo de una manera destartalada pero bien efectiva, ya que después del monasterio no lo volví a ver.


Y yo a lo mío, sin prisas pero sin pausas, arribo al monasterio e inicio el ascenso a Sant Jeroni por las más de 800 escaleras hasta el mirador más alto de la cadena montañosa (1236 m.). Esa zona es simplemente espectacular. Sabia fue la decisión del pueblo catalán de ubicar a "La Moreneta", la famosa Virgen Negra, la Patrona de Cataluña, en este complejo mágico de montañas inigualables 😍


Tanto el ascenso como el descenso del mirador de Sant Jeroni fue algo caótico, ya que nos unimos los de la media maratón y el maratón y los turistas, subiendo y bajando por un mismo camino 😰


Luego, a los del maratón nos desviaron por un sendero y, para mí, empezó una nueva carrera. Ya empezaba a notar cierta fatiga en mis piernas. Correría el kilómetro diecipoco 🤔 Comenzamos con la parte más técnica del recorrido: descensos muy pronunciados, senderos estrechitos, con la tierra húmeda, las rocas aún mojadas por las lluvias caídas la anterior noche. Después de unos kilómetros de subir y bajar con sumo cuidado, lo que provoca que la tensión y la alerta también formen un desgaste progresivo muscular y neurosensorial en el cuerpo, llego a unas rocas altas y llenas de hendiduras. Y resulta que teníamos que subir por allí. ¡Oh my God! 😱 subo la primera más o menos bien. Llego a la segunda roca, también con una enorme hendidura y veo a la chica "anchita" parada, bloqueada, pues no podía subir por allí. "¡Uhm! Ves. Primeros serios problemas" Me digo. Ésta no acaba la maratón. La pobre no sabía dónde colocar los pies en los huecos de las roca húmeda, qué no es para menos. "Pasa tú si quieres" Me dice con cierta inocencia. "¡Uhm! Ni hablar." Me digo. Le indico dónde puede intentar poner los pies. Entonces llegan dos muchachos, senderistas casuales y uno de ellos le extiende la mano desde arriba. Entonces le digo yo que coloque la puntera de la zapatillas en unos huecos y pongo la palma de mi mano en el talón de la zapatilla para hacerle de palanca. Y entre todos la subimos en un santiamén 👏💪 En la tercera roca con su hendidura me deja pasar y le digo que suba por la parte alta de la roca, que parecía más fácil. Me hace caso y sigue mis pasos. Si bien la perdí de vista. En las próximas rocas tuve que volver a escalar e incluso a gatear, esos pedruscos tenían su miga 😢
Aparte de estas tecnicidades, se sumaron ciertas prisas, puesto que en casi cada avituallamiento, que habían un montón de ellos, me comunicaban de los cortes horarios: "¡Vas más bien justito! ¡Si no te das prisa te van a cortar! ¡Y tal... Y pascual...!" 😡 ¡Vaya! Lo que me faltaba... Intentaba apretar acelerar cada vez que oía esos comentarios. "¡Creo que me voy a cansar más así!" Me dije. Al final hice oídos sordos... Yo estoy aquí para disfrutar... Salga lo que salga... 😊


Después de hacer la primera bajada de las montañas mágicas, en el último avituallamiento antes de volver a subirlas, fui yo quien preguntó sobre el corte horario. "Vas bien. Llevas unos 10 minutos de margen" Me indicó unos de los avituallaban. "¡Mola!" Pensé para mis adentros. Incluso llegué a pensar que a lo mejor era capaz de hacerla en 8 horitas 😋 Pero claro, no me supieron transmitir lo duro que era subir de nuevo a lo alto de las montañas a través del "Camino de los franceses" y con casi 30 kilómetros en las piernas 😨


¡Mamma mía! Qué larga se me hizo la subida... Era interminable... Y una vez arriba del "Camino de los franceses" fui yo, de nuevo, quien preguntó por el corte horario. "¡Vas muy mal! Me contesta un señor. "No. No vas tan mal. Vas un poco justo" Me dice otro. Ya no sabía a quién creer 🤔 "¿En qué kilómetro y a qué hora hacen el corte final?" Le pregunto. "En el kilómetro 36 no más de 3 de la tarde." ¡Puff! Cómo que no, de ninguna de las maneras iba a pasar el corte. Si no recuerdo mal llevaba 33 kilómetros y faltaban unos 25 minutos para las 3 de la tarde y comenzaba otra zona de terreno sinuoso con bajadas prominentes y subiditas técnicas... Aparte, que al empezar a descender noté bastante dolor en las rodillas, y daba pasitos muy cortitos y seguros... ¡Ups! Me iba a caer una minutada 😫 Pues nada, a seguir danzando en os lindes de "La Moreneta"😀
Por fin llego al final del "Camino de los franceses" y conecto con otro camino, baste bueno para correr, aunque estaba muy concurrido. Intento echar a correr. ¡Oh boy! Mis piernas no responden 😥 Pues hala, a caminar. Al minuto de andar, escucho detrás de mi alguien corriendo. Me giro. Y para mi sorpresa, adivinad a quien me encuentro... Sí, es mi amiguita la "anchita". "Ya no llegamos al corte" Me comunica con una sonrisa de oreja a oreja y con una cara tan fresca como una rosa 😯 Sin apenas con signos de cansancio ni de ojeras, y con unas piernas todavía ágiles. "No. Ya no llegamos. Yo intentaré acabar el recorrido" Le contesto devolviéndole la sonrisa. Ella me dice que tiene la misma intención y desaparece de mi vista... Si no lo veo, no lo creo.


Llego al penúltimo avituallamiento de carrera. No hay mesas. Veo un par de garrafones grandes de líquidos encima de un muro y un grupito de gente alrededor. Allí veo a una chica rubia, de ojos verdes, guapa ella. Obviamente, ejem, sin quererlo y como el que no quiere la cosa, me dirijo a ella. "¿Esto es un avituallamiento, verdad? ¿Qué tenéis?" Ella me hace una mueca risueña 🤔 "Sólo tenemos agua e isotónico" Me contesta un señor, de cincuentaylargos, con una hermosa barriga cervecera, que está justo detrás de la rubia de ojos verdes. ¡Caramba! La rubia con ojos verdes y guapa continúa con su grupito de amigos sin decir ni mú. Resulta que era una turista. 😂


Allí me reencuentro con mi amiga la "anchita". Los dos señores que avituallaban nos comunican y recalcan de que estamos fuera de carrera. "Los avituallamientos ya están recogidos o recogiendo." Nos afirman. Pregunto si también han sacado las cintas de marcaje y me responden de que no, de que las cintas permanecerán hasta que llegue el último corredor con los corredores escoba. Entonces me pregunta mi amiguita la "anchita" de que si me importa de ir hasta el final juntos. Por si acaso. "Claro que sí mujer. Faltaría más. Pero yo no voy tan rápido como tú." Le respondo. "Eso no es ningún problema" Me contesta con una enorme sonrisa fresca.
Como no podía ser de otra manera, entablamos una larga y extendida y distendida conversación. Obviamente, mi amiguita la "anchita" tenía nombre. Se llama Isabel y es de Alella. Le comento que me sorprende que no muestra demasiado cansancio ni fatiga. "Yo hago ultras. Carreras de 70 para arriba. He llegado a hacer 112 kilómetros". Me dice con una pasmosa naturalidad. 😳 Me nombra varias carreras que ha hecho: Els Bastions, La CCC de 100 kilómetros del Montblanc de los Alpes franceses y otra de Andorra que no recuerdo el nombre. Qué suele acabar de los últimos corredores, pero, que las acaba todas. ¡Vaya crack! 💪 "A mi lo que me cansa es correr. No me gusta correr" Me dice luego. 😯 Esta Isabel es la repera. Pues mira que si le gustase correr... ¡Qué grande! 💪 Más tarde le pregunto que como se entrena para las ultras. "Yo no me entreno. Ni tengo entrenador. Entre semana hago Spinning y voy a correr un poco por ciudad, nada más. Lo que sí suelo hacer son bastantes carreras" 😳 ¡Esta Isabel es una máquina! 👏💪😀


Unos kilómetros más abajo le hablo un poco de mi. Le digo que yo hago un poco de todo: correr, nadar, bicicleta... como que no soy bueno en nada, pues hago un poco de todo 😂 "¡Ah! Y también corro descalzo!" Le apunto. Isabel se me para justo al lado. Me dirige una fugaz mirada a los pies. Me mira a la cara. "¿Descalzo?" Se intriga ella. Y le explico las vicisitudes del descalcismo. 👣 "¡Uff! Pues mira que yo ando descalza por la playa y me molesta la arena." Me dice algo asombradita.


Entre charla y charla vamos dando alcance a otros corredores rezagados. apenas ya nos quedan unos 3 kilómetros para llegar al pueblo de Collbató. La bajada es un tanto peligrosilla, puesto que hay piedras y pedrotes por todos lados. En una mir<adita al reloj, me percato de que, a pesar de todo, puedo hacer record personal de maratón de montaña. "A ver si te aguanto el ritmo Isabel y consigo bajas de las 9 horas" le anuncio a mi compañera de fatigas. Y no es que Isabel apretase a correr, pero, se mantuvo constante en la bajada.


Yo, al final, no podía aguantar su ritmo. Me dolían las cintillas de las dos rodillas y tuve un par de avisos de calambres en el músculo isquiotibial derecho. "¡Tira, tira Isabel! Qué yo voy muy justo de piernas." Le comenté apenas faltando un kilómetro y medio. Ella me levantó el brazo y la vi desparecer entre el curveo, la ramas y rocas de los caminos.
Pero llegando ya a las primeras calles del pueblo, vi que Isabel no estaba tan lejos. La tenía a unos 150 metros e intenté mantener la distancia hasta el arco de meta, si es que todavía estaba en pie, claro. 🤔


Y es que esto parece que es el mundo al revés 🙃 Después de tanta dudilla y prisillas e intentar seguir danzando, al final todavía estaba el arco de meta, la megafonía y acabé con un record personal de maratón de montaña, parando el crono en 8 horas, 25 minutos y 00 segundos. 😀 ¡Mola! 😁 Hala pues, hasta la próxima... 😉🏃‍♂️👍


Domingo 13 de mayo de 2018



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