“Ganando terreno al cronómetro”
¡PUMBA! Escucho tras de mi cómo se
cierra la puerta de la entrada al bloque. Miro al suelo de la calle y veo que
el asfalto está muy brillante. De seguida levanto la mirada al cielo y, en
efecto, observo que está llovizneando. ¡Vaya! Juraría que el parte meteorológico
no daba agua para hoy en el prelitoral y litoral tarraconense.
Pasarían 10 'minutillos' de las 7 de la
mañana. Doy el contacto al coche y el termómetro del panel de control
electrónico del auto me indica que estamos a 5 grados. Bueno, fresquito sí que
daban en la comarca de la Conca de Barberà, pero, nada más cruzar ésta cuenca
geológica, sé que voy a ganar cuatro o cinco grados y , además, con el sol
surcando los cielos y a medida de que me vaya acercando a la costa ganaré dos o
tres 'graditos' más, si cabe.
Paro en Montblanc, que es el pueblo de
al lado, para poner gasolina. Han sido 6 kilómetros con el parabrisas
“non-stop” y la calefacción alta. La dependienta de la gasolinera, dicharachera
ella, me pregunta qué a dónde voy tan temprano. “¡Uff! Pero si está lloviendo.
No creo que corras hoy” Me argumenta ella segura de sí misma al mentarle de que
voy a correr a Tarragona. Me echa un centímetro hacia atrás la cabeza cuando le
digo que si no es que caiga un diluvio, la carrera se lleva a cabo. Me echa
otro centímetro más para atrás la frente cuando le digo que voy a correr 21
kilómetros. Y ya, con el cogote casi desencajado, tuerce levemente la cabeza
hacia un lado y me levanta además la ceja izquierda cuándo le digo qué la voy a
correr descalzo 😂
Estaba seguro, ya que el cielo se veía
despejado en lontananza, de que pasado el estrecho de La Riba ya no llovería.
“¡Ups! Pues me ha dicho un señor que venía de Valls que estaba lloviendo por
allí también” Me comunica la dependienta de que parece que al otro lado de la
comarca la lluvia tiene su acto de presencia 🤨 Le doy
un último 'sorbito' al expreso y me despido.
Pues vaya, vaya, vaya, qué sí, qué
estuvo lloviendo casi todo el camino hasta Tarragona 🌧️ Todo el
rato con la “lluvia fantasma” que llamo yo, qué es ese fenómeno meteorológico
misterioso, qué es ese tipo de lluvia en que no se ve una nube encima de ti,
estás rodeado de grandes claros, y, en cambio, está lloviendo de verdad 🤔
En fin, qué llegando al complejo
comercial de Les Gavarres de Tarragona, ya se para la lluvia. ¡Yujuuuu! 2 o 3
kilómetros después llego a Camp Clar, que es dónde se encuentra la “Anella
Mediterrànea”, el complejo deportivo adónde se celebraron este verano pasado
los Juegos del Mediterráneo y en dónde se acoge esta Media Maratón y 10K
simultáneamente.
Me bajo del coche y noto que allí
también hace fresco, creo que sólo había ganado un par o tres de grados,
estábamos a 8 según mi coche. Y asimismo me percato de que ha llovido durante
un buen rato, ya que el suelo está bastante húmedo. ¡Uhm! Dudo de si hacer la
media maratón entera descalzo, ya que mi primer contacto corriendo descalzo
bajo la lluvia no me gustó ni le sentó bien a mis pies, pues me ablandeció
enormemente las plantas de los pies y fue cuándo noté un principio de espolón
en el talón. No obstante, también debo decir, que hacía una semana hice 7
kilómetros y pico bajo la lluvia pero las sensaciones fueron muy buenas y
favorables. Pero, claro, siempre queda ahí esa duda de si me aguantarán las
plantas durante tantos kilómetros con humedad 🙄
¡Ea! Ante la duda, a sabiendas de que
soy buen previsor, por si acaso, llevo las zapatillas, las huaraches,
calcetines, ropa de invierno y de entretiempo, además de mis mejunjes caseros
de isotónicos, batidos recuperadores y, todo el tema de higienes y tal y
pascual... ¿Y adónde? Y en dónde va a ser, pues en mi súper bolsa de deporte.
¡Joer! Cómo pesa ya de verdad 😅
Cruzo la carretera y me adentro al
complejo deportivo, es lo que tiene de llegar casi un par de horas antes del
‘disparo de salida’, qué puedes escoger aparcamiento con suma facilidad 😉 Después
de unos pocos pasos, noto que ando torcido, bastante torcido. ¡Joer! Cómo pesa
mi súper bolsa de deporte 😅 Y menos mal que soy minimalista, sino tendría que llevarme un autobús y
tráiler para mis enseres personales, cómo si fuera la misma “Madonna” o una de
esas estrellas excéntricas de Hollywood 😂
Me acerco al pabellón y veo a unos
conocidos del Club Atlètic Montblanc. Adivinad que es lo que me preguntan en
primera instancia: “¿Pero adónde vas con esa bolsa? 😅
Comentamos esto, comentamos lo otro, de que la voy a correr descalzo y tal y
tal y tal… Nos despedimos y nos deseamos suerte.
Justo al entrar al pabellón para recoger
el dorsal y cambiarme, me topo con Joan, otro conocido de Montblanc, habíamos
trabajado juntos, pero qué ya hace tiempo que vive en Tarragona. El año pasado
corrimos los dos la de 10K. Fue curioso, y lo comentamos de nuevo, qué me dijo
de correrla juntos y le dije qué no, ya que era mi primer 10000 metros con
zapatillas minimalistas y no sabía cómo iban a responder mis pies y piernas. Me
dijo que se había estado preparando bien y que corría sobre los 5 minutos el
kilómetro. Y, además, es alto y delgaducho. "¡Uhm! Éste me va a dar un
rapapolvos que la voy a 'flipar'” Me insinué. Por eso le dije qué no. Y
resulta, que al final, entramos uno casi detrás del otro 😶 Pues
eso, me dijo que este año no había tenido tiempo de prepararla y que no la iba
a correr. Por la contra, sí que iba a hacer de voluntario. Me dijo que se
ubicaría en algún cruce por la Rambla Nova. Me desea suerte y nos despedimos.
Con la bolsa del corredor y el dorsal en
la mano, me dirijo ya, y bien torcido, por fin, hacia los vestuarios. ¡Uhm!
Todo es grande. Todo está nuevo. Todo está en su sitio. Y cómo que voy con
tiempo, hala, a recrearme en mi rutina pre carrera: elijo la ropa que me voy a
poner, una mezcla de entre tiempo tirando a invierno. Entretanto, mando un
whatsapp a Miquel Carceller Beltran, el
‘compi’ descalcista de Salou. Quedamos de vernos, sin embargo no da señales de
vida. Antes de colocarme la ropa me unto con un poquito de crema calentadora en
la zona lumbar para aliviar unas molestias. Luego me voy colocando los
artilugios que me convertirán en hombre biónico: sensor de temperatura, sensor
de cadencia, banda pectoral del pulsómetro, etc...🤖☣️☢️ Después coloco los flasks con
el isotónico en los respectivos bolsillos de la mochila. Me aseguro de que sale
agua por el tubito de hidratación. Cojo sales y los geles a tomar. Meto las
huaraches, llaves, pinzas, móvil y pañuelos de papel en la mochila. Y ya, por
último, decido ponerme crema calentadora en los pies por si se ‘afea’ la cosa y
toca de verdad ir durante todo el trayecto con humedad. Y listo😊
Bueno, cabe decir que mientras estoy
haciendo todo esto le estoy explicando los pormenores del descalcismo a un
chico que se está preparando para los 10K en los vestuarios y parece sentir
cierta curiosidad sobre el correr descalzo 👣
Salgo del vestuario, bueno, de uno de
los tantos vestuarios que hay en el gran "Pabellón del Mediterráneo".
Y, cómo bien ya sabréis, empiezan las miraditas: miradas directas 😲 Miradas
de reojo 😒 Y
miradas qué no te quiero ver 🙈 Le echo un vistazo al reloj, ya que además hoy, estreno club deportivo,
hará un par de semanas que me he hecho socio del “Club
Excursionista Trail Tarraco”, y dijeron de hacer la foto de grupo a las
9:40, veinte 'minutitos' antes del pistoletazo de salida. Antes, me acerco a la
guardarropía para dejar mi súper bolsa deportiva. “¿Pero qué me llevas aquí?”
Me dice con los ojos grandes como dos lunas la voluntaria al llegar mi turno y
verme tamaño equipaje 😅
“¡Cuidado! Qué pesa un poco” Le advierto con una sonrisa. “¡Buff! Me dice
resoplando, abriendo de nuevo como dos platos los ojos y asiendo la bolsa con
las dos de sus manos 🤗
Faltan 3 minutos para las 9:40. Salgo
del pabellón y me encuentro con Xavi Garcinsa,
mi primer entrenador personal de atletismo, un fenómeno del asfalto, y que
resultó acabar en segunda posición de la media maratón qué se iba a disputar en
unos minutos. Nos saludamos, nos estrechamos la mano e intercambiamos unas
pocas palabras. Empiezo a trotar hasta la entrada del recinto del
‘Mediterráneo’. Está a unos escasos 200 metros, pero no veo a nadie de los del Club Excursionista Trail Tarraco a la vista.
Sigo trotando y “voilà”, allí están, al otro lado de uno de los laterales de la
puerta de entrada. ¡Jó! Son un montón de ellos 😳 Creo que habían unos cien inscritos del club. Van todos bien uniformados,
de azul, con el emblema del Club Excursionista
Trail Tarraco, un lobo en un lateral de la camiseta 🐺 Me paro
a unos cien metros de ellos. Escaneo para ver si veo a alguien conocido. No
detecto a ninguno desde la distancia. Además, creo que conoceré a 4 o cinco
como mucho. Y sólo he entrenado un día con ellos 😐 El fotógrafo le está avisando qué va a tirar unas cuántas fotos más. No sé
si acercarme. No sé si alejarme. Y es que llego tarde, voy vestido con la
camiseta naranja de “Amigos del Descalcismo”, puesto que todavía no tengo
equipación y, además, voy descalzo… ¡Joer! Parece que yo no pego allí ni en
pintura 🙃 ¡Uhm!
Mejor dejarlo para otra ocasión 🤗
Y mira
por dónde me encuentro justo de frente a Julio, íntimo amigo de mis hermanas y
cuñados. Él es de Tarragona, vive justo en los bloques de enfrente del
magnífico recinto deportivo, si bien cada dos por tres suben a l’Espluga, ya
que su mujer es del pueblo y quedan para hacer muchas cosas juntos con mis
hermanas y cuñados. Y, cómo qué justamente el día anterior, estuvimos todos
juntos, ya que mi cuñado Trini, un empedernido de la montaña, hizo cumpleaños y
querían hacerle una fiesta sorpresa. Claro, “La Fiesta Sorpresa” fue ruta de
montaña de 12,82 kms y 619 metros de desnivel positivo 🤦♂️ Me preguntó qué cómo estaba yo, qué él tenía bastantes agujetas en las
piernas. Yo le contesté que más o menos bien, ya que como fuimos parando cada
dos por tres recogiendo setas y con un buen desayuno en la casa forestal del
Bosque de Poblet. La verdad es que se me hizo amena la ruta. Julio me comentó
parte del recorrido y qué me podía esperar. Más o menos me conozco el recorrido
de haber pasado con coche, moto y andando calzado. Pero claro, hasta que no
estás descalzo y corriendo no lo sabes a ciencia cierta qué te puedes encontrar
🧐 Al final nos despedimos con Julio y me
desea buena suerte 👍 Entre
tanto miro hacia la barahúnda de lobos del Club
Excursionista Trail Tarraco y allí ya no huelo ni veo huella alguna de
ellos 🐾
Nada, pues, hacia la “Salida”. Si bien
paro antes bajo el último arco de la calle de Salida y pido qué me hagan una
foto. Observo miradas y escucho exclamaciones. Después de tres intentos
fotográficos parece qué ya tengo la ‘toma’ buena. Justo debajo del arco una
“Mamá” me sigue con la mirada. “¡Perdona! Me preguntan mis hijos de por qué
corres descalzo” Me inquiere al final mientras me estoy agachando recogiendo mi
mochila y pongo el móvil dentro. “El cuerpo funciona mucho mejor
biomecánicamente sin zapatos ni obstáculos en los pies. Las sensaciones de
libertad son brutales. Además, muchos pediatras ya recomiendan qué los niños
ande y caminen descalzos. El calzado lo que nos hace realmente es atrofiar los
pies” Le comento haciendo alusión a sus hijos. Me mira y me sonríe. “¿Pero
tienes que acostumbrarlos, no?” Me pregunta con las cejas ligeramente
arqueadas. Y le afirmo y confirmo amablemente que sí. Me despido de ella y me
percato de que otra madre, qué agarra a un bebé en sus manos, está escuchando
con gran atención. Me sigue con la mirada pero no comenta nada.
Y venga, qué voy para mi sitio. Me voy
para las ‘zimbambas’. Busco el final del grupo de corredores. Hago unos cuántos
estiramientos y poco más. El objetivo en mente es claro, afianzar los 21 kilómetros
sin problemas para mis pies, y, si puedo apretar un 'pelín', bienvenido sea,
con una mejora de 1 o 2 minutitos me conformaría. Si bien, creo que tenía
interiorizado, conscientemente, rodar sobre los 6 minutos el kilómetro. A ver,
a ver… 🤞
¡Catapúm! Explota tímidamente el petardo
de salida. Quiero echar a trotar pero no puedo. Tengo a unas 2000 personas
delante de mí, así que lo único que puedo hacer es caminar 🚶♂️ Al
cabo de un minuto o más, ya sí que podemos empezar a trotar, sostenidamente,
hasta el final del recinto de la “Anella Mediterrànea”. Y fue salir del recinto
deportivo y se abrió una autopista, ya que las calles eran anchas y con buenos
espacios para adelantar, si fuera necesario. Sin embargo, yo, bien atento al
estado del asfalto y al ritmo que me marcaría el crono 🙂
Callejeando por el barrio de Camp Clar,
serían unos 2 o 3 kilómetros, iba sobre 5:35 min/km 🏃♂️ Iba
bien, fresco y ‘sobraíllo’, pues era el principio, el asfalto estaba más o
menos bien y picaba ligeramente hacia abajo. Serpenteando por el barrio se me
acercó un corredor de mediana edad. “¿Y por qué corres descalzo? ¿No te haces
daño corriendo descalzo?” Me preguntó siguiendo atento mis pasos y a mis
palabras. “¡Técnica, amigo!” Fue lo único que le contesté, pues tenía gran
atención y energía dedicada a ver adónde ponía mis pies, a la técnica y a los
avisos del reloj.
Llegamos al tramo de la N-340. ¡Uhm! Ya
hay que estar atento y buscar trazada buena, puesto que se ven grietas y
rugosidades. Y, en apenas un kilómetro, ya sí que pongo todas mis energías en
los sentidos de la vista, pues nos adentramos en el "Polígono Industrial
Francolí", y, recuerdo el año pasado que con las zapatillas picaba el
asfalto de lo lindo y vi unos cuántos hermosos cristales esparcidos por el suelo,
posiblemente a causa de los ‘botellones’ llevados a cabo por los mozuelos 🤭
Un par de giros y se me ponen las orejas
bien tiesas. Ya estoy en el ‘temido’ Polígono Industrial Francolí. Sí, el
asfalto es malito, malito, está bastante picado, no obstante, no veo nada
brillar por el suelo, no atisbo ni un gramo de cristal esparcido. ¡Fiu! Sin
duda alguna, esa es la mejor noticia 😁
Salimos del polígono industrial y un
pequeño 'repechito' nos encamina al puente del río Francolí de la Avenida de
Ramón y Cajal. Unos metros más adelante, concretamente a la altura del centro
comercial "Parc Central", se desvía las carreras de 10K y los 21K de
la media maratón. Los de 10 kilómetros deben girar a la izquierda. El resto
seguimos avenida arriba de Ramón y Cajal qué sigue picando ligeramente para
arriba. “¡Jose, Jose, venga, venga, va!” Escucho por mi costado derecho. Miro
al lado y veo a unas señorita sujetando a un perrito. ¡Anda! Pero si es Mari
Jose, una amiga del grupito de "Senderismo de Tarragona", May para los
amigos, qué ilusión me hizo verla 😘
Y torcemos en la calle Pere Martell que
nos lleva a la plaza Imperial Tarraco. Allá volvemos a girar a la derecha para
subir otra 'miaja' por la Avenida Prat de la Riba. Giro a la izquierda para
pasar por el mercado de Tarragona y empalmar con la Rambla Nova que nos
llevará, siempre picando hacia arriba, hasta el archiconocido “Balcón del
Mediterráneo”, con unas magníficas vistas del litoral tarraconense. “Venga
Jose. Ánimos!” Escucho por mi lado derecho. Es Joan, de Montblanc, el
voluntario que está haciendo ‘guardia’ en un cruce de calles 😀 Le
levanto la mano y el pulgar y sigo para arriba. ¡Uhm! Aquí ya me empiezo a
escanear el cuerpo, ya que hace unos kilómetros que vamos subiendo y, aunque
voy bien de piernas, son los pies que me comienzo a resentir una pizca, ya que
el tramo de la Rambla Nova está siendo picantillo, picantillo y me obliga a
disminuir la velocidad y a buscar una trazada "decente". Y es que
también veo que he superado ligeramente los 6 minutos el kilómetro 😢
Pasado el Balcón del Mediterráneo
volvemos una 'miajetilla' hacia atrás y tomamos una pequeña calle que nos
conecta con la Rambla Vella. Un 'pelín' de corta 'subidita', con cambio de
asfalto, éste ya está aceptable o bien para correr. Pequeña curva en la rotonda
del Casino o Plaza de la Unesco y comenzamos una extendida y cómoda bajada por
la Vía Augusta que mantiene un aceptable asfalto. Pero, aprovecho, qué las
líneas blancas de la pintura se ven limpias y llanas, para pisarlas un rato
para relajar las plantas de los ‘pieses’ ☺️
Giro, con bajada algo pronunciada pero
con buen asfalto, para tomar el Paseo Marítimo de Rafael Casanova y que nos
conducirá a lo largo de la playa de El Miracle que estaba en obras 👷♂️ Y
reconfirmo qué sigue en obras pero que está bien de asfalto. En la bajada
aprovecho para adelantar a unos cuantos corredores. Justo pasado el parquin
cubierto de la playa, me subo a la acera. Parece una 'pizquita' más lisa que el
asfalto que estoy pisando, si bien hay algunas 'piedrecillas' y arena suelta,
pero no incomodan, por tanto, continuo unos metros más hasta encontrar el
desvío obligatorio de las obras.
Y ya llegamos al Puerto Deportivo y al
“Kilómetro 0”. ¡Uhm! Cómo me gusta el kilómetro O. ¡Uhm! Cómo le gusta a mi
mente, a mi cuerpo, a mi espíritu y a mis pies el kilómetro 0 😋 El
kilómetro 0, conduce durante unos 5 kilómetros hasta el “Faro de la Banya”,
ubicado en el “Muelle de Levante”. Está acondicionado con carril para bicis 🚴♂️
Carril para patines ⛸️ Y carril
para caminadores y corredores 🚶♂️🏃♂️ Unas
barreras limitan el tráfico, estrictamente, sólo para vehículos autorizados. Es
completamente plano y ostenta un finísimo y suave asfalto, o sea, qué eso es
como una alfombra para los pies. Lugar ideal para hacer series de velocidad 🏃♂️💨💨💨
Y nos adentramos un largo kilómetro
hacia el faro, ahí me relajo bastante de mirar obstáculos en el suelo, de la
pisada, de la técnica, si bien no dejo de mantener un 'ritmillo' alegre. Me
avisa el reloj que es hora de comer y beber. Pues, hala: gel y agüita para
adentro 🍫🥤
¡EEEEEEEHHHHH! Escucho que alguien me vocifera. Levanto la vista y miro
ligeramente al frente, ya que los corredores avanzados ya vienen de vuelta por
el otro lado de la calzada. ¡Anda! Me suena su cara. Le miro los pies y veo que
va descalzo. Sí, aunque todavía no lo conocía en persona, luego al final de
carrera no topamos de frente y nos estrechamos la mano, es, sin duda, el
‘compi’ descalcista Miquel Carceller Beltran,
de Salou. ¡EEEEHHHHH! Le respondo yo en modo ‘primitivus’ y nos alzamos la mano
👋 Unos
metros por detrás veo a una liebre de carrera. Me giro y me fijo bien para ver
qué tiempo marca en el estandarte. ¡Coño! Sub 1h40’ 😳 Y Miquel
va más adelantado 😃 Y ya os
adelanto que, Miquel finalmente paró el crono en 1h38’40” Fantástico. No
obstante, más fantástico si cabe, fue descubrir que había otro descalcista en
carrera, se trataba de Jordi, de Tarragona, a quién también conocía en persona,
y que paró su reloj en 1h32’27” 💪 Genial por éste par de descalcistas 👍👣👏
Realizo el cambio de sentido,
obligatorio, puesto que hay un control de chip y además es que estamos en mitad
de carrera, del Muelle de Levante. ¡Uhm! Me hago otro escaneo del “body”. Bien,
voy bien y me siento bien. Doy alcance a un grupo de "Corredores
Solidarios". Portan un 'carrito', llevando en volandas a una persona
jovencita con necesidades especiales. Se lo pasan pipa. No dejan de contar y
vociferar, a los cuatro vientos, chistes y graciosas anécdotas ❤️💙💜🧡💛 Les pregunto que a qué ritmo van y el total del tiempo al que suelen
llegar a meta. “A 5:45 min/km más o menos. Nos salen unas 2 hora y 5 minutos de
carrera aproximadamente” Me dice muy gentilmente uno de ellos. “¿Queda alguna
subida más?” Les pregunto por último. Me dicen que sí, pero que es 'cortita'.
Le comento que los llevaré de referencia. Les doy las gracias y acelero un
'poquitín' aprovechando la alfombra de asfalto que tengo bajo mis pies. “¡Anda.
Un “barefooter” de los de verdad!” Escucho antes de abandonar el grupo
solidario. “Soy de tu equipo. Me apunté hace dos semanas en el Trail Tarraco.
¿Vas a La Caleta después?” Le inquiero yo dicharachero y chafarderamente 🤭 Me contesta que no irán al restaurante, qué tienen un arroz con marisco en
no sé dónde y con no sé quién 🤔 ¡Anda!
Je, je, je, dejo finalmente a los "solidarios" y al componente de mi
nuevo club hablando de comidas, bebidas y de tal y pascual 🖖
¡Vaya, vaya! Ya se acaba lo bueno. El
final del Muelle de Levante llega a su fin 😭 ¡Mirad, otro descalzo!” Oigo nada más pisar asfalto convencional, justo por
encima de mi hombro derecho. Tuerzo el cuello y revelo un bello rostro de una
chica "runner" jovencita. Me medio sonríe. “Es que no tenemos para
poder comprarnos unas alpargatas” Le ironizo con otra medio sonrisa 😂 “¡Vaya
valor!” Me contesta agrandando livianamente los ojos. Le levanto mi pulgar
derecho y vuelvo la mirada al frente para tornar a observar adónde van mis
pies, mis brazos, mi pose y así poder evitar cualquier contratiempo.
Continuo con ritmo firme por el barrio
marítimo del Serrallo, un emblemático lugar dónde se huele a yates, a barcos, a
restaurantes y, cómo no, también a mar 😍 Parece que las fuerzas, pasada la mitad de carrera, empiezan a hacer mella
en algunos corredores, puesto que, sin proponérmelo, comienzo a adelantar a
participantes. ¡Jó! Y eso mola. Tanto, que levanto de vez en cuando la mirada
bien alta en busca de la posible liebre de las 2 horas 🧐 En la recta del mítico edificio de “La Tabacalera”, miro altivo, si bien
no detecto ningún estandarte ni posible grupo de ‘runners’ que suelen
circundar, cómo lapas, las liebres para conseguir sus propósitos horarios.
¡No problem! 🤗 Yo a mi ritmo y feliz, ya que iba sobre el kilómetro 15 y continuando
recogiendo “cadáveres andantes”. ¡Joer, joer! Deberán ser cosas de la
adrenalina, pues se me empieza a hinchar el pecho. Tiro unos centímetros hacia
arriba la barbilla. Ahora sí que presto enorme atención al reloj. Quiero ver
cuántos kilómetros me quedan y a cuántos minutos estoy yendo el kilómetro.
¡Zasca! 😀 Ya me
reinvento una nueva estrategia de carrera. A falta de 2 o 3 kilómetros, si voy
bien, intentaré alargar la zancada, acelerar el paso e intentar correr a 5:30
min/km, a ver qué tal sale la cosa… 🤞
Empezamos a serpentear de nuevo por el
interior de la urbe romana. ¡Uhm! Comienzo a encontrarme asfalto
'complicadillo' 😰 Tengo
más corredores a tiro. Pero, claramente debo bajar el ritmo, mis pies me dicen
que: "tranqui Jose, tranqui". Así que no queda otra que mantener a la
vista a los corredores que me preceden, y, cuando vuelva el asfalto bueno,
¡Pumba! Los rebaso 🏃♂️💨 ¡Auch!
Nada más lejos de la realidad, puesto que al empezar a correr por La Rambla del
President Lluís Companys, ¡Coñis! Descubro un asfalto que está fatal, fatal,
fatalísimo 😱 Es
abrasivo, está agrietado y además pica hacia arriba 😨
¡Buff! Ahora sí que no me queda otra que
resignarme 😔 Pasitos
cortos, buscar la trazada buena e intentar perder el menos tiempo posible. Y
aquí, inevitablemente, me adelantan corredores y corredoras a los que ya había
pasado 😞 A la
altura de El Corte Inglés volvemos por la misma rambla y, lamentablemente, por
el mismo tipo de asfalto. ¡Qué pena! Estaba pensando: bajadita, a incrementar
el ritmo y a recuperar puestos. Sin embargo: va a ser qué no 😭 ¡Ea! A
"reconfigurar" la estrategia de carrera. ¡Cachis la mar! ¿Quién dijo
qué correr descalzo es aburrido y monótono? 😅
Por fin abandonamos la maltrecha rambla
y tomamos la Avenida de Roma que nos llevará a las afuera de la imperial
ciudad. Hay otro cambio de asfalto. Está mediocre pero es corredero. Me lo tomo
con calma. Dejo unos metros descansar mis plantas. Me adelantaron tres
corredores más, 3 amiguetes qué ya los tenía ‘fichados’. ¡Vrooooommm! Y un cuarto
corredor, éste no me adelantó, éste me sobrepasó cómo un auténtico torpedo 🚀levantándome
los adhesivos de la camiseta y teniendo que llevarme la mano a la cabeza para
que la gorra no se me fuese disparada por los aires 😅 ¡Joer!
Eso no es normal. Eso no era normal. Claro qué no era normal, porqué
obviamente, el muchacho, de mediana edad, se paró a los 60 metros de haberme
adelantado y se puso a andar 🤔 Nada, yo
‘palante’ y a mi ritmo. Al cabo de un par de minutos, ¡Shiunnnnn! El mismo tipo
me vuelve a pasar como un verdadero cohete, si bien, ésta vez no sobrepasó los
25 o 30 metros más allá para volver a pararse y andar 😯 ¡Vayas
maneras de correr más extrañas que tienen algunos! 🤨
Entre tantas carreras, qué no sé si
decir espaciales o especiales, llego al puente del río Francolí, éste es otro
puente que no he conseguido saber cómo se llama, si es que tienen nombre los
puentes que cruzan el río hasta su desembocadura 🤔 Estoy ya
en plena N-340. Me realizo un nuevo escaneo completo de mi ser. Parece que ya
estoy más o menos recuperado de las plantas. Bien de ventilación y más o menos
bien de piernas. Veo que los tres amiguetes “fichados” no se me han ido
demasiado ¡Uhm! Doy un ‘aceleroncito’ y consigo darles alcance 😎 Me
coloco por detrás de ellos. Van cayendo algunos “cadáveres andantes” más. ¡Uhm!
Automáticamente empiezo a generar una nueva estrategia de carrera. Nos quedan
unos 2,5 kilómetros. "¡Vamos. Los aguanto hasta el último kilómetro y
después les doy el hachazo" Me digo entre dientes 🤭
Y claro, del dicho al hecho, dicen que
pasa un buque por el estrecho 🙈 Entrando de nuevo al barrio de Camp Clar, el asfalto se pone algo
complicado por la carretera nacional. Desacelero un 'pizquina'. Busco
intrépidamente las líneas blancas de la carretera. Pero, finalmente, no les
puedo aguantar el ritmo. El trío ‘fichado’ se me va poco a poco. No tengo nada
que hacer 😭
¡Y bueno, bueno, bueno! Apenas me queda
un kilometrillo 😀
Abandonamos la N-340 y nos adentramos a la calle Riu Segre. Ya huelo la línea
de meta 😋 Otro
cambio de asfalto, mediocre, pero mejor que el de la nacional y me preparo para
echar el resto. ¡Oh boy, oh boy! 😱 La calle ostenta una inclinación y, resulta, qué es hacia arriba 😰
¡Corcholis! Creía que la 'subidita' mala que quedaba era, según los corredores
“solidarios”, la del Corte Inglés 🙄 Pero no, “amigos, no se vallan todavía qué aún hay más”, como diría el
amiguete de Bugs Bunny 🐰 Y parece
que éste repecho hace ‘pupita’ a las piernas. Me veo obligado a bajar
drásticamente el ritmo y a emitir pasos cortos de nuevo. Ya hay gente que
trota. Ya hay gente que camina. En este paseo 'larguito' ya hay público que
anima, qué siempre es de agradecer 👍 Y sin prisas pero sin pausas, consigo salvar el último peldaño de carrera.
Y tuerzo ya hacia la calle Riu Siurana,
que está en lo alto del paseo de ésta ultimísima subida y, llanamente e incluso
picando ligeramente hacia abajo, nos conduce hasta la línea de meta 😃Son 250
metros aproximadamente. Ya escucho voces y griteríos de ánimo por las aceras
colindantes, mayoritariamente corredores, que te animan hasta llegar a meta.
Voy levantando los pulgares y alzando las manos en respuesta a las calurosas
palabras rellenas de coraje 🥚🥚 Miro el
reloj y veo 2 horas y un minuto de carrera 🙂 ¡Bueno! Pues parece que no voy a apretar para nada hasta el final. Y para
ser franco, tampoco me quedaba demasiada pólvora, sobre todo en los pies, que
quemar. Tan sólo voy a mantener el ritmo y disfrutar de los últimos metros de
mi segunda media maratón que, más o menos, había bajado unos 8 minutos al
cronómetro. Mucho más de lo esperado. ¿Qué más quiero? 😉
Al final
paré el cronómetro en un Tiempo Oficial de 2h04’40”. Aunque el Tiempo Real me
marcara un par de minutos menos. Y cómo que ese par de minutos no me va a dar
ni un podio, ni un trofeo, ni ninguna gloria extra, pues eso, qué me quedo con
el disfrute como siempre. ¡Hala! Hasta la próxima 😄🏃♂️👣
Domingo 25 de noviembre de 2018
Domingo 25 de noviembre de 2018
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