Carrera Descalzo: "Mitja Marató de Mollerussa". 21,097 kilómetros con 109 metros de desnivel positivo.
“Mis primeros 21097 metros descalzo con una amena incertidumbre”
Pues sí, señoras y señores, hoy era un
día de esos que podían llegar a ser memorables; tanto por llegar a acabar bien
o llegar a acabar mal 'la cosa'. Y es que un servidor no llegaba bien al
evento, en lo de correr descalzo, ya que no había entrenado lo suficientemente
los pies desnudos para poder afrontar con garantías el medio maratón de
asfalto. Y para postre: el jueves pasado hice un par de 'saliditas' cortas por
camino y por asfalto, y, el viernes iba medio cojo con el talón izquierdo y
molestia en el metatarso derecho. Hice estiramientos el viernes y se me
aliviaron los dolores. Pero ayer continuaba con molestias. ¡Vaya, vaya! ¿Serán
las típicas molestias nerviosas pre carrera? 🤔Además,
tengo el "bendito" problema, cómo ya he comentado en otras ocasiones,
de que me gusta “todo”: correr por montaña calzado, ir en bicicleta de
carretera, la bicicleta de montaña, nadar en piscina, nadar en aguas abiertas,
me gusta el senderismo, caminar por la montaña descalzo, corretear un poquitín
por la montaña descalzo, correr por asfalto descalzo y también con zapatillas
y, entre medio, ir probando 'cositas' nuevas ☺️ Y, creo tener, puesto que todo lo positivo tiene su lado negativo, y, todo
lo negativo tiene su lado positivo ☯️ la “Santa Fortuna” de que no soy bueno en nada. Así qué, ¡hala! A
regodearme y a disfrutar de mis humildes experiencias deportivas 💪
Llego a la ciudad de Mollerussa una hora
y cuarto, aproximadamente, antes de la hora del inicio de carrera. Ésta vez el
móvil casi me echa fuego, intentando saber el paradero de Alberto Barefoot Bdn, el otro descalcista con
quién he quedado. Alberto es un “todoterreno”. Es, lo que coloquialmente
llamamos los deportistas populares, un “Mákina”. Él ya corre, y bastante
deprisa, maratones y el resto de distancias inferiores, igualmente ya rápido. Y
se atreve a corretear por montaña, caminos pedregosos y por asfalto en muy
malas condiciones 💪
Finalmente quedamos en la entrada del pabellón. Lo veo. Lo llamo. Nos damos un
abrazo en el reencuentro. Si no recuerdo mal, creo que hará casi un añito que
no nos veíamos en persona, concretamente desde la carrera de Mataró. Miro a sus
pies y descubro que va calzado con unas zapatillas amortiguadas 😱 ¡Ups! La
primera impresión es que se ha hecho daño en los 'pieses', qué no va a correr
la carrera. Luego él desmiente mis pensamientos y me dice que viene con las
'zapas' porque ha venido en moto. ¡Fiu! Bien por él 😁
Mientras vamos a adquirir los dorsales,
él ya tenía su bolsa del corredor en la mano, hablamos de todo un poco; de carreras,
de motos, de coches, de camiones, de trabajo, de consumos de gasolina y, cómo
no, de los nuevos retos descalcistas, tanto colectivos como individuales, para
final y principios de año próximo.
Nos estamos tomando un café en el bar
del campo de fútbol del Mollerussa mientras continuamos charlando. Miramos la
hora, quedan unos tres cuartos de hora para la salida y decidimos de ponernos
en marcha para cambiarnos y ponernos el traje de luces “Descalcista”. Yo le
advierto al 'compi' de que deseo cambiarme en el vestuario, que está ubicado
dentro del pabellón, ya que soy bastante metódico y un poquitín, se podría
decir maniático, a la hora de prepararme para algo. Es algo así que me hace
tenerlo todo bajo control aplicando esos pequeñitos rituales antes de realizar
una acción.
Alberto me dice que al tener la moto
justo enfrente del campo de fútbol, y qué ya me la enseñó camino hacia el bar,
qué se cambiaría allí mismo, a la intemperie. La moto es una scooter, sólo gas,
de 300 c.c. y qué no me acuerdo de la marca. ¡Jopé! Para el tamaño de moto que
es, levanta el asiento, y tiene un pedazo de compartimento para dejar el casco,
la ropa, la nevera, la lavadora, el lavavajillas y la secadora si fuera
necesario 😂 Y se
cambia en un “pis pas”.
Luego nos acercamos a mi coche. Abro el
maletero. Y saco mi gran bolsa de deporte. Alberto se queda mirándola pero no
me dice nada. Antes, cojo la otra mochila de senderismo y traspaso la bolsa de
neceser, botellas con líquidos y comida y las chanclas de la ducha a la bolsa que
me voy a llevar.
Mientras me estoy cambiando ya en el
vestuario, cómo no, seguimos con las charlas. Y Alberto habla, no deja de
hablar, y empieza a meterme prisas porque quiere hacer el calentamiento
correspondiente. Y yo continúo sacando cosas de mi bolsa de deporte: mi
riñonera, dos botellas de 500 ml, una con agua y la otra con isotónico. También
saco un gel, una píldora de sales, el móvil, una bolsita de plástico para poner
las llaves del coche y que no se me moje en caso de lluvia, y con unos cuantos
pañuelos de papel, por si hay un apretón en mitad de la carrera, y unas pinzas
para las cejas, por si hay que intervenir las plantas de los pies en algún tipo
de extracción en medio del evento. Más tarde saco la cinta del pulsómetro, una
gasa para evitar rozaduras de la cinta, y la cinta del sensor de temperatura,
y, la cinta del sensor de cadencia. Alberto está haciendo estiramientos en los
bancos del vestuario. Y Alberto ya me mira cejijunto. Creo que ya está
"alucinando conguitos" conmigo 😂 ¡Ah! Y se me olvidaba, asimismo saco la gorra y las gafas de sol.
¡Uy! Qué
casi me dejo las huaraches. Decido llevarme las “chanclas” en caso de
emergencia, ya que cómo no sé si mis plantas aguantarán el firme de Mollerussa
hay que llevarlas encima por si las moscas. Alberto
Barefoot Bdn de pronto se levanta de caminar en cuclillas, dice que le
va muy bien como estiramientos. Se me acerca. “Pero, oye, que tú deberías ser
minimalista. Que vas a hacer una media maratón no el Everest” Me afirma con los
ojillos chicos 😅 Le
muestro una sonrisa de oreja a oreja. “Pues yo no haré calentamiento. Me guardo
plantas para la carrera. Sólo haré estiramientos”. Le replico ya colocándome
mis artilugios propios del hombre “Biónico” en mi cuerpo. Qué le vamos a hacer,
cada uno es como es… 🤗
Dejamos mi bolsa en el guardarropa y ya
echamos a dar saltitos y a corretear por los entornos dirección a la Salida de
carrera. Primero de todo, la foto de rigor. Obviamente, antes de entrar al
pabellón y a la salida del mismo, en cuánto nos ven descalzos, las caras de la
gente son todo un “Poema”. Algunos exclaman con asombro. Otros se guardan sus
variopintos pensamientos para ellos mismos y no dicen ni “Mú”.
Y yo me hago a un lado de la Salida. Me
apoyo contra una pared y comienzo a estirar ciertas partes del cuerpo,
mayoritariamente piernas. Alberto, por la contra, se va a una calle que cruza
por la Salida y echa a trotar con bastante alegría. Indudablemente se está
activando. Su objetivo es acabar los 21 kilómetros por debajo de la hora y cuarenta
y cinco minutos. Lo cual supondría una nueva marca personal en la distancia.
Claramente mi objetivo es acabar la carrera descalzo. Ya miré el tiempo límite
de llegada. Daban 2 horas y 30 minutos. Eso sale a unos 7 minutos el kilómetro.
Ese es un tiempo muy lento. Así que miré en la “Calculadora de Carreras” y eché
mis cuentas. Para un ritmo óptimo para mis pies desnudos sería ideal unos 6
minutos el kilómetro. Me iría por encima de las 2 horas y 7 minutillos más o
menos. No obstante, jugaba con un margen de 1 minuto extra, en caso de que la
cosa no fuese bien y me garantizase la llegada a meta. Pues no se hable más.
Adjudicado. A 6 minutos el kilómetro será mi ritmo de crucero 😉
Llega la hora de la deseada Salida. Yo
me voy para mi sitio, o sea, a la cola de la muchedumbre de corredores. Alberto
se quiere venir conmigo. Le digo que no. Qué escoja un buen lugar, ya que el
recorrido de la media es planito y con buenas y largas rectas para hacer buenos
tiempos.
¡Pumba! Suena el petardo de salida y me
pongo en marcha. Voy súper cómodo. No voy con prisas, ni tengo gente alrededor
que me meta prisas. Hay suficiente espacio adelante, atrás y a los lados para
correr. Apenas hago un par de zigzagueos para adelantar a un par de corredores
y corredoras. ¡Venga! A disfrutar de la carrera 😃 Sin embargo controlo, y mucho, los minutos por kilómetro, ya que las
plantas no me dieron buenas sensaciones de aguante en los primeros kilómetros.
Así, que, decido salir conservador, bastante conservador, muy conservador,
bueno, iba tan conservador qué ya estaba pensando durante el trayecto en montar
un negocio de conservas 😂
Hay bastante niebla en el Plà d’Urgell.
Tanta, que me obliga a quitarme las gafas de sol, ya que las tenía llenas de
gotitas condensadas y acumuladas en los cristales causadas por la espesa niebla
🕶️ Y tanta
niebla, qué apenas reconocía el recorrido 🕵️♂️ Y eso que llevo 2 años consecutivos, 3 con éste, corriendo la “Mitja
de Mollerussa”. Le pregunté a una chica que si se trataba del mismo recorrido
del año pasado. “¡Vaya! Pues no lo sé. Es la primera vez que la hago” Me
contesta amablemente. “¡Anda. Descalzo!” Vocifera una vez que la adelanté y se
fijó en mis pies 'libres'. “¡Esto es gloria para el cuerpo!” Le contesto
mirándole de reojo y levantándole mi brazo derecho.
Llegamos al polígono. Debería ser en el
kilómetro 6. Ahí nos cruzamos con los demás corredores. Veo a las liebres de
1h40’. Miro delante de ellas y detrás también, puesto que Alberto Barefoot Bdn me dijo que se quería
enganchar a ellas para el intento de bajar su marca personal. Delante no lo
veo. Sí, es él, va un poco por detrás de las mentadas liebres. “¡ENGANCHATE A
ELLAS!” Le grito desde las distancia y levantándole el pulgar izquierdo. Me
afirma y me dice algo que no llego bien a entender. Y nos saludamos para no
vernos más hasta la línea de meta 🏃♂️
Yo continúo con lo mío; vigilando el
terreno y la técnica. Las molestias de metatarso, los dolores del talón, simplemente,
han desaparecido. Lo que sí sigo teniendo son síntomas de “blanduchas” las
plantas de los 'pieses'. Así qué, control férreo al reloj para no pasarme de
vueltas, de revoluciones y pagarlo al final de carrera. Y lo llevo bien, ya que
estoy sobre 5 minutos altos y 6 bajos el kilómetro 😁
Damos otro giro en el polígono. ¡Cáchis!
Tampoco me suena la zona. Alcanzo a un par de jovencitas del club de atletismo
“Xafatolls” de Mollerussa. “¡Sí, sí. Es el mismo circuito. Creo que no han
cambiado nada!” Me responde una de ellas a mi pregunta de si era el mismo
recorrido del año pasado. ¡Pues deberá ser cosa de la niebla! Me digo algo
'desconcertadillo' al no poder reconocer más allá de unos 200 metros a la
redonda de por adónde iba pasando.
Volvemos hacer otro giro y ahora
volvemos hacia atrás de nuevo, hacia el lugar de dónde partimos. Sigo vigilando
cadencia, posición del cuerpo y sobre todo la velocidad, pues espero la zona de
peor asfalto sobre el kilómetro 13. Es saliendo de la pequeñita localidad de Golmés
y que enlaza con la N-IIa. Son unos 400 metros aproximadamente y, recuerdo,
intrínsecamente, que el año pasado vi las estrellas con las zapatillas “Merrell
Vapor 2” al pasar por ese tramo 😅 Las Merrell, para los que no son entendidos, son unas zapatillas
minimalistas de correr. Tienen una suela de solamente 5 milímetros, lo cuál te
obliga a hacer una técnica de amortiguación natural de carrera, y, de ir
mirando constantemente el suelo en busca de imperfectos, pues cualquier
sobresaliente del terreno ya lo sientes con fuerza y energía en las plantas de
los pies 👣
Sin embargo “No Di Una” 🙃 Y eso
que avisé a Alberto Barefoot Bdn del
tramo complicado. La zona de Golmés estaba arreglada, bueno, por dentro del
pueblo unos cuantos adoquines pero se pasaban bien más o menos. Lo peor, para
mí, fue sobre el kilómetro 8, a pasar durante unos 2 kms la N-IIa, justo por el
centro de Mollerussa. ¡Por Dios! ¡Cómo estaba el asfalto! 😱Agrietado,
abrupto y muy abrasivo. Ahí busqué con ahínco y casi con desespero la pintura
blanca de la carretera. “¡Mierda. Y después de esto aún queda el trozo de
Golmés!” Me dije algo agobiado. Pero nada, para adelante y a sortear lo que
venga como buenamente se pueda… 👍
Ya iba por la zona de la vía del tren.
Larga recta con asfalto mediocre. Ahí adelanté a unos 4 corredores. Sin correr.
Yo con mi 'ritmillo' de crucero. “¡Joer! Va descalzo. Eso sí que tiene mérito.”
Me dicen un par de corredoras. Les digo qué, cómo todo en esta vida, es
cuestión de entrenar. Después de unos cien metros de adelantarlas me paro a
hacer un pipí 🙈 ¡Uff!
Qué alivio. No lo digo por la orina, sino, por la hierba muy húmeda que pisé
afuera de la carretera 😀 Me
adelantaron las chicas de nuevo y no las volví a ver más. Aproveché para sacar
un gel y beber agua.
Llego al pueblo de Golmés, el tan poco
deseado km 13 de mal asfalto. ¡Jolín! Y para mi sorpresa, me encuentro los
adoquines. Pues la verdad es que no me acordaba de ellos 🤨 En cambio, enlazo con el cruce de la N-IIa, el supuestamente trozo malo, e
iba finito como una rosa.
Alcanzo la rotonda para cruzar la
carretera Nacional-IIa. “¡EH, EH, EH. POR AQUÍ. ES POR AQUÍ!” Me grita voz en
cuello el Mosso d’Escuadra que vigilaba el cruce 👮♀️ Casi me levanta la gorra del griterío 😳 Alcé la mirada y uno de mis brazos para alertarle y decirle que estaba
buscando el trazado bueno por dentro de la rotonda, pues como era parte de la
carretera N-IIa, continuaba con un muy mal asfalto. “¡Ah. Vale. Vale Ya veo…!”
Me comunica al verme los pies desnudos.
Y afronto ya la segunda parte de
carrera. Me adentro a una larguísima recta, de unos 5 kilómetros, la más larga
de todas, con un asfalto también mediocre y con sembrados enormes de árboles
frutales, que creo que eran manzanos 🌳 Vuelvo a hacer un chequeo general de mi cuerpo: pies, piernas y posición
del cuerpo. De ventilación pulmonar ni me lo planteo, ya que el ritmo que llevo
no es exigente. De pies voy bien, ya con cierta sensibilidad pero parecen que
voy bastante bien, incluso, me atrevería a decir que a mejor, ya que las
sensaciones de languidez han desaparecido 😊 ¡Uhm! Se me pasa por la cabeza incrementar el ritmo. Dos corredores, los
últimos que me adelantaron, los tengo a la vista, están a tiro. ¡Ná! Vamos a
dejarnos de proezas qué todavía no he sobrepasado mi límite de kilómetros por
asfalto, qué son 16 y pico.
Sigo con mi ritmillo de crucero. Llego
al arco que hay en mitad de la interminable recta. Hay un avituallamiento
adónde me ofrecen agua. “¡Ánimos valiente!” Me dice un chica joven mientras me
graba con el móvil. Le levanto el pulgar derecho. Con mi mano izquierda deniego
la botellita de agua que me ofrece una señora por el lado izquierdo. A unos 200
metros del arco, decido parar de nuevo a orinar. ¡Uhm. Qué gustito! Me vuelvo a
decir al pisar la hierba fresca y húmeda de la cuneta. Y palante… 🏃♂️
Avanzo y veo en un lateral de la cuneta
el letrero con el número 16, para indicar a los participantes del número de
kilómetros que ya llevamos en los 'pieses'. ¡Bueno, bueno. Éste es mi récord. A
partir de ahora, lo que venga, es todo una incógnita y un regalo para mí! Me
digo entre dientes 🙄
Tengo en mi punto de mira a un chico,
una chica y un señor, de cierta edad, que me adelantó en una de mis paradas
urinarias. Sin agobios, sin prisas ni pausas, y, sin obsesionarme, les doy
alcance a los tres. “¡Buah. Vaya moral. Descalzo!” Me anuncia con un gran tono
de asombro la chica 😲 El chico
joven también me anima. El señor de cierta edad, ná de ná. “¡Vamos, qué ya lo
tenemos!” Le vocifero yo al pasarlos 💪
Y entre pitos y flautas, veo otro
cartelito dónde veo escrito el número 18. ¡Uhm. Ahora sí qué ya le veo las
orejas al lobo! 🐺Me digo
con una sonrisilla interior. Vuelvo a hacerme un escáner del cuerpo. ¡Yuju! De
pies voy bien, bastante bien. Continúo con la misma pisada. Sigo sintiendo
buena amortiguación de pies y piernas. Y ahora sí qué me digo de dar un
'tironcillo'. Antes, debo afrontar otro tramo de muy mal asfalto, está
quebrado, con agujeros y boquetes y ‘chinarros asesinos’ 😅 Después
de esos malditos 300 metros, vuelvo a pisar asfalto mediocre y ahora sí que
hago ademán de incrementar zancada y avivar piernas, pies y brazos. ¡Vaya! 😳 Y para
mi estupefacción veo que no puedo alargar las piernas 😨 Creo que
son las ingles. Parece que se me han acortado. Las siento como encogidas. Y no
se me estiran en el intento de alargar la zancada 😰 ¡Jó! Son
las ingles 😭 Sentí
algo similar en mi carrera de 15K, también de asfalto. 10K y 5K nunca he
sentido tales sensaciones en la zona de aductores. He sentido otras molestias
diversas de partes del pie y piernas. Por lo que veo y experimento, son las
tiradas 'larguillas' adónde acuso debilidad de ingles. ¿A alguien más le ocurre
eso descalzo? Parece que habrá que fortalecer esa parte.
¡Ea! Pues ahora sí que afronto la parte
final de carrera, ligeramente 'frustradillo' por no ser capaz de acelerar el
paso 😓 Si bien,
con una enorme satisfacción personal de poder acabar mi primera media maratón
completamente descalzo 😁
Recorro ya las últimas calles de
Mollerussa. Algunos me animan con furor 👏 Ya me acerco a la línea de meta. Cómo Alberto
Barefoot Bdn me dijo que me esperaría en meta para hacerme fotos, me
coloco bien las huaraches entre el culo y por dentro de la riñonera porta
bidones. Me recoloco bien la riñonera. Las gafas de sol no me las pongo puesto
que están llenas de vaho de la niebla y ahora muy posiblemente del sudor de la
mano.
Y “Santa” alfombra azul de la línea de
llegada. Qué bien le sintió a mis pies. Pero mejor le sintió a mi espíritu.
Allí estaba Alberto Barefoot Bdn, justo en medio del arco de meta disparándome
a matar de fotografías 😄 Y cruzo
la línea de meta en 2h12’56” 👍
“¡Joer! Estaba a punto de irme. Podías
llegar antes, ¿no?” Me dice el 'cabroncete' del Amigo del Descalcismo. Nos
damos un abrazo. Le pregunto por su tiempo. 1h43’ y pico, o sea, récord
personal. ¡Qué cabrón! Le digo y nos damos otro abrazo 😂
Pues nada, la primera media maratón de
asfalto a la saca. Y qué fantástico por las sensaciones generales y por qué
tengo un montón de cosas que mejorar… ¡Yujuuu. Viva el Descalcismo! Venga,
hasta la próxima 😀🏃♂️👍👣
Domingo 21 de octubre de 2018
Domingo 21 de octubre de 2018
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