Carrera Descalzo: “Cross de Vila-seca”. 6,75 kilómetros y 63 metros de desnivel positivo.











“El cosquilleo de la Madre Tierra”

Partiendo de una frase que vi pintada en una pared, en una foto del grupo “Amigos del Descalcismo”, y que decía lo siguiente: “Yo de mayor quiero ser niño”, pues, ¡Hey! Yo no quiero ser menos y quiero hacer salir al niño que todos llevamos dentro.

Hoy tenía un nuevo reto, que tampoco sé si iba preparado, ya que hacía una semanita que no me descalzaba ni en tierra ni en asfalto. La idea era de poder hacer un cross completo descalzo, con un 80% de tierra y un 20% de asfalto, según me informó la organización. Así que, ante la duda, lo mejor sería presentarse ‘in situ’ y decidir sobre la marcha.

Llego a Vila-seca con casi dos horitas de antelación, pues la noche anterior, cavilé y cavilé sobre qué hacer, puesto que de momento, nunca había corrido más de 200 metros seguidos por tierra con piedrecillas, piedras, pedrolos y gravilla. Caminar por la montaña y caminos sí, eso ya está “hecho”. No obstante, correr, eso ya es otro cantar. 🎤 Y, delante de tanta duda, se me ocurrió llegar con tiempo de sobra y hacer el recorrido con zapatillas a modo de reconocimiento, a ver qué tal 🕵️‍♂️

Aparco en el centro de hípica de La Torre d’en Dolça, qué es el lugar adónde se celebrará la prueba, y que está casi enfrente del famoso parque temático “Port d’Aventura” 🎢 En realidad, el cross se debe a los “Campeonatos Escolares Comarcales del Tarragonès”, de la provincia de Tarragona. Y, después de contactar varias veces con la organización, ya que apenas encontraba información sobre recorridos ni nada de ná, pues claro, el cross era ‘gratis’, y con las cosas gratis, qué ya no quedan hoy día, tampoco se le puede pedir peras al olmo. Total, que en la mañana se iban a celebrar decenas de carreras, con decenas de categorías y con cientos de corredores. Imagino que la organización, que era los integrantes del ‘Club Atletisme Vila-seca’, con el afán de atraer a más gente y, de una ‘manera sana’, poder entretener a padres y madres, se inventarían la carrera para adultos ‘Gratis’, que asimismo era la más tempranera y con más distancia de todas las demás. 
6700 metros para los hombres y 4700 metros para las féminas.

Eran pasadas las 8 horitas matutinas que me bajo del coche. Apenas hay aparcados unos 5 o 6 autos. Incluso llego a dudar de la ubicación, sé que debo ir al parque o hipódromo de La Torre d’en Dolça, sin embrago, unos 300 metros antes, el GPS me dijo que me tirara hacia la derecha, en mitad de la autovía, sin haber nada, y, obviamente, no le hice caso, por si las moscas 😅

Sin duda ninguna, estoy estacionado en el parque, está todo verde con árboles y plantas y flores y caminitos, hasta ahí llego Echo un vistazo y veo cintas colgadas en ramas, árboles y alguna valla metálica. Pero no veo el hipódromo ni a gente por los contornos. De súbito, veo aparecer la cabecita de un perrito, y, segundos más tarde, aparece lo que esperaba, en éste caso su amo. “Sí. Es aquí. El hipódromo está justo al otro lado del camino. Hemos llegado ahora y empezamos a montarlo todo” Me responde cordialmente tras mi pregunta. Así que abro el maletero y me coloco las zapatillas y el cinturón con líquidos, ya que hoy venía cambiado de casa, además, me informaron vía teléfono de que no había servicio de duchas, y me preparo para el reconocimiento del terreno 🔍 Cuando justo se acerca un vehículo y aparca justo delante de mí. Se baja una chica y habla con el dueño del perro sobre algo de las carreras. ¡Ándale! Pero si es Lidia, la novia de Marc, uno de mis sobrinos. Ella es de Vila-seca y del club de atletismo. Me da dos besos y me pregunta si al final la voy a correr descalzo. Le comento que primero ojearé el terreno. Ella también correrá la femenina, pero antes va a echar una mano, me dice. Eso sí, primero me acerco al arco de salida y a los puestos que ya los tenían instalados en un santiamén, justo en la mitad del óvalo del hipódromo, ya que la ‘Salida’ se realizaría desde el centro de la pista de las carreras equinas, para inscribirme. Me dicen que me espere unos minutos, así que pregunto por el recorrido.

¡Dios Santo! 😱 Habrían colgados unos 12 o 14 planos, qué serían las diferentes carreras por llevar a cabo, y me enseñan la de arriba del todo, la más intrincada y revuelta de todas. Pero claro, aquel trozo de papel no deja de ser un plano, y yo no conozco la zona. Le digo al chico, qué parece que fue el mismo a quién le pregunté en el parquin, que la quiero hacer descalzo. Echa para atrás unos milímetros la cabeza. "¿Corres descalzo?" Me inquiere. Al responderle que sí, me informa de que él sale a correr con uno que también corre descalzo. ¡Coña! En la provincia de Tarragona no hay muchos descalcistas, qué yo sepa 🤔 Le pregunto si se trata de Jordi, de Tarragona capital, pero que no está en las redes sociales y que lo conocí a través de una amiga descalcista, Ingrid, y qué tampoco está en la redes sociales, e hicimos una rutita descalcista por el ancestral Acueducto de Tarragona, llamado más popularmente como el ‘Pont del Diable’. Me lo niega, y me dice que se llama Carceller y es de Salou. ¡Ondia! Pues sí, me suena, se trata de nuestro ‘compi’ descalcista Miquel Carceller Beltran. Tengo su contacto y está en el grupo Descalcista, si bien todavía no tengo el gusto de conocerlo en persona. “¡Ah no. Tranquilo. Se puede hacer perfectamente descalzo. Ya lo verás. Los caminos están bien y el asfalto es poca cosa!” Me atesta rotundo finalmente.

Me inscribo, recojo el dorsal, voy a lavabo portátil, miro la hora y salgo escopeteado hacia el arco de salida para comprobar de primera mano el terreno, pues por whatsapp, la organización me dijo que no estaban seguros de poder realizarlo descalzo, qué el tramo de asfalto era hormigón abrupto y habían bastantes piedras. Y cómo que las cosas se ven diferentes según los ojos que miran 👀 Hala, a corretear un poco para salir de dudas.

Doy la vuelta completa a la pista del hipódromo 🏇 ¡Fantástico! La tierra parece perfecta: arena buena y húmeda, no obstante se ven brillar trocitos de cristal. Bien pero con cuidado. Sigo las cintas y me lío un poquitín. Paso por otro Arco de Meta a un lateral del óvulo del hipódromo para la carrera de los más ‘peques’ y me vuelvo a encontrar al amigo de Miquel Carceller Beltran. Me dice que algunas vallas no están bien ubicadas aún, pero, qué siguiendo las cintas no tendría problemas para perderme por el recorrido bueno. Le levanto el pulgar y pabajo. ¡Buenooooo! Fue salir del hipódromo y la cosa cambió por completo. 

Empezaron las curvas cerradas, senderitos estrechos, caminos con muchas piedras de todos los tamaños. Llego a la zona de asfalto. Es una fuerte rampa, corta pero con mucha pendiente y con un asfalto muy rugoso. “¡Puf! Eso no debe ser nada bueno para los pies” Me digo 😰 Estoy en la cima de la colina del parque y el camino está lleno de piedrecitas y gravilla. Unos 700 metros más adelante hay un giro brusco hacia la izquierda y se adentra a la zona boscosa. Hay trazado un senderito a través de los pinos y con pocas piedras y algo de pinaza a los lados. “¡Uhm! Esto tiene buena pinta” Me vuelvo a decir 😍 Hay un pequeño descenso y se llega a un camino ancho, y, éste, sí que tiene muy mala pinta: está repleto de “chinarros asesinos” y tendrá un largo kilómetro y medio de longitud, por lo menos. “¡Ups! Qué mala pinta tiene la cosa” Me confirmo 😨 Hay otro pequeño giro y se me alivian los ‘pieses’ nada más ver un par de grandes charcos con su barrito y todo. 

“¡Uhm! Eso ya da gustirrinín” Me aseguro 😋 Paso por otro tramo de cemento, qué dentro de lo que cabe, parece bastante liso y ya afronto la parte final del recorrido. Miro el reloj y me da 5 kilómetros y pico. Oteo la hora y son las 9:35 minutos. La salida es a las 10:00. Habré comprobado un 80% del recorrido y ya veo de qué va el tema. Veo el parquin de coches enfrente mío y decido tirar por lo recto y llegar al coche para prepararme para la carrera. Sin embargo, la ‘Prueba de Fuego Final’ sería en esos 300 metros hasta llegar al coche, ya que hacía un par de días que estoy sufriendo de unos ‘lindos y lustrosos’ sabañones en el dedo 2º y 3º del pie izquierdo, con sus picores, con sus escozores, y también gratis, incorporados en el pack . Así que me quito las ‘zapas’ y a ver cómo se comporta el pie 🤞

Alcanzo el coche. Abro el maletero. Miro la hora. Y me digo qué ya decido cómo voy a hacer el cros mientras me acabo de preparar. ¡Joer! Estoy hecho un lío 😵 El pie de los sabañones, más o menos, me ha respondido bien. El “Big” problema son los ‘pedrolos’, válgase la redundancia. En un cómputo global, me atrevería a decir que el 70% del recorrido es “chungo” por las cantidades ingentes de piedras. El resto, ese 30% parece muy ameno para los “Pilares del Cuerpo Humano”. Pero, a día de hoy, apenas he corrido seguido por piedras ni un cuarto de kilómetro 😢 La saturación de las plantas de los pies la veo a la vuelta de la esquina. Por tanto, sigo, muy liado 😓 Y escucho por megafonía que faltan 10 minutos para la salida.

Entonces, como por arte de magia, escucho mi nombre tras de mí. ¡Anda! Es mi sobrino Marc que viene con los padres de su novia 😁 Me los presentan. Besos. Choque de mano. Y, debe de ser, qué ya lo tenía cocinado en mi subconsciente, porqué al preguntarme mi sobrino sobre si la iba a correr con zapatillas o descalzo, le respondo contundente, qué sí, qué la haré descalzo. Qué ya he comprobado el recorrido. Y que con lo único que dudo es de si llevarme la riñonera o la mochila, y, las zapatillas o las huaraches. Los padres de Lidia me miran sonrientes. No dicen nada. Y nos despedimos.

Y vuelvo a escuchar por megafonía de que faltan 5 minutos para la ‘Salida’. Tengo unos 200 metros hasta el arco de salida. Y es que a veces es bueno tener presión, pues no te ‘andas por las ramas’ y vas directo al grano. ¿Riñonera o Mochila? Mochila, así podré cargar mejor con los utensilios menores básicos y no me colgará ni me molestará nada al correr 👍 ¿Zapatillas o huaraches? Huaraches, total, sólo serían para caminar, tal vez para trotar y ocupan poco sitio, aunque no me gusten para nada las sensaciones corriendo con ellas. Relleno con agua e isotónico los “Flasks”, que son esas botellitas de goma para portar en los bolsillos de la mochila y, ale, pal lío 💪

Están ya todos los corredores en la línea de ‘Salida’. El “Speaker” anuncia que en breve se dará el pistoletazo de salida. ¡Vaya! Mal asunto. Son 4 gatos los corredores que veo dispuestos a luchar por el cross. Eso quiere decir que habrá nivel si son pocos corredores. Bueno, al fin y al cabo, mi estrategia es muy simple y clara: “Acabar el cros descalzo” y a defender ‘contra viento y marea’ la última posición, si hiciese falta 😝

Viendo que en cualquier momento van a salir los ‘purasangres’ desbocados 🐎 decido adentrarme a la pista del hipódromo, qué la tengo enfrente, y acercarme al arco de ‘Salida’ trotando por la vía rápida, puesto que el lateral estaba masificado de padres y niños y público. ¡Vaya! Durante unos segundos, hasta dejó de hablar el ‘speaker’ 😳 al verme acercarme por en medio de la pista de caballos correteando descalzo. Me miran los jueces. Me miran los corredores. ¡Ups! Vamos, qué no se podía decir que aquella era una situación de lo más “quijotesca”, aunque les viniese como anillo al dedo a “Rucio” y “Rocinante” por el lugar adónde me encontraba. No, no, no, aquello se asemejaba muchísimo más a una situación “Asimoviana”, al juzgar los rostros de los presentes 🙊 Sí, exacto, aquel momento fue como un párrafo extraído de algún libro propio del gran autor de ciencia ficción Isaac Asimov, pues las gentes me miraban como criatura caída de otros mundos, de otras galaxias 👽👾 Al final me hago a un lado para cruzar el arco, cómo con disimulo, pero ya era demasiado tarde, ya estaba ‘calao’ 🧐

Pido rápidamente que me tiren una foto. Me coloco en mi sitio de salida, al final del grupito. Y me preparo para estirar un pelín, pero apenas me da tiempo. Suena el petardo de ‘Salida’ y salen rápido, rapidito 🏃‍♂💨💨💨

Salgo a mi ritmo, bueno, salí más rápido de mi ritmo de crucero, puesto que a sabiendas de que me vería obligadísimo a bajar la velocidad al llegar a las piedras, había que aprovechar el buen terreno e intentar ‘volar’ 🚀 Llevaría media vuelta a la pista de caballos, cuándo escuché una alerta de mi reloj. “¡Córcholis! ¿Ya ha caído un kilómetro?” Me digo extrañado. 178. Eso es lo que veo en el reloj. ¡Uff! Esas son mis máximas pulsaciones a las que ‘en teoría’ no debo sobrepasar, según mi edad. Ignoro la alerta, total, apenas queda una recta y una curva de buen terreno adónde correr.

Salimos del óvulo del hipódromo y ahí me adelanta un chico. ¡Cáchis! Si me descuido me quita mi puesto 😂 Pensaba que ya era el último. Y ya empieza el baile. Caminos, senderitos, subiditas y bajaditas y, por supuesto, piedras: ¡Yujuuuu! 😃

Aminoro ostensiblemente la marcha. Entre la atención del suelo y las piedras, pierdo completamente de vista a los corredores. De tanto en tanto alzo ligeramente la vista para ver dónde están las cintas de señalización. En el primer cruce de vallas, vuelvo a ver al amigo de nuestro compañero Carceller y me confirma que en cada cruce hay personas para indicarnos la dirección a tomar. Le contesto: “que de momento bien”, después de preguntarme cómo llevaba los pies 😉

El camino que bordea el hipódromo es ancho y se puede correr “bien”. Tenemos un primer giro de derechas con subidita y bastante piedras, ésta zona ya se podría decir que ya es mala 😥 Ahora sí que me pongo a ralentí. A un trote suave pero sin dejar de correr, qué ya, ya vendrá la saturación, ya, y tocará caminar.

Escucho un par de alertas, bastante seguidas de mi reloj. Son de nuevo las pulsaciones. Estoy sobre las 180. ¡Jó! Pero si voy a trote cochinero, cochinero 😞 Entonces pienso que puede ser a causa de la tensión por las piedras. Hago un escaneo de mi cuerpo y, en efecto, detecto que voy con los hombros bastante altos, casi me tocan las orejas, y las piernas no me van demasiado fluidas y la respiración no es demasiado profunda 🙄
¡Vaya! Pero si yo he venido a disfrutar. “¡Qué leches. A relajarse y a disfrutar Jose!” Me digo. Y eso es lo que hice. Relajarme lo máximo posible y a vigilar pies y piedras, y ya tá 🤗 Y parece ser que funcionó, ya que no volví a ver la alerta de 'pulsaciones altas' en el resto del cros.

Llego a otro cruce en dónde me cruzo al frente con otros corredores. El señor que está en la valla de control me mira estupefacto a los pies, a la cara, pero no dice nada 😯 “¡Sí. En la curva, la subida a la derecha!” Me comunica al preguntarle por el destino a seguir. Subidita cortita con piedras tremendas.

Y me fui sintiendo mejor poco a poco, tanto, qué cambié mi objetivo 😄 Ahora ya no era acabar descalzo la carrera, sino, acabarla toda corriendo. ¡Ea! Al ataquer… 🏃‍♂ Y me vuelvo a encontrar de nuevo al señor estupefacto que está de control en la valla. “¡Tira para abajo que mi compañero te dirá para adónde ir!” Me dice ésta vez ligeramente risueño. “¡Sí, gracias. Ya sé lo que me viene. Ya la he reconocido antes!” Le suelto levantándole mi brazo izquierdo. Sigo recto y a unos escasos 200 metros tengo que pasar por debajo de un puentecito ⛩️“¡Ánimos. Ahora viene un tramo fuerte!” Me comenta el otro compañero. Le levanto mi pulgar izquierdo. Y sí, ésta sin duda alguna es la pendiente más fuerte de todas y, además, es el tramo de hormigón que está abrupto, agrietado y muy rugoso. Pues ‘poco a poco y buena letra’, como se suele decir. Tanteo el hormigón con los ‘pieses’ y parece que pica. Subo trotando, dando pasitos muy cortitos y mirando una posible trazada buena 👣 ‘Chino-chano’ asciendo los 150 metros aproximados del mal hormigón. Allí arriba me esperaban tres chicas jovencitas que estaban al lado de unas vallas metálicas y de una mesa con botellines de agua. Es el único punto de avituallamiento 🥤 Aparezco al final de la rampa y se me quedan mirando. No me dicen nada. Ni me ofrecen nada. Yo tampoco le digo nada. Ya llevo mis ‘mejunjes’ encima 😉 “¿Agua?” Me inquiere finalmente una de ellas, casi rebasando por completo el control. “¡No, gracias. Ya tengo!” Les replico y continúo por una ligera pendiente, todavía de hormigón, si bien, con un mejor firme.

Ya estoy sobre la colina del parque del hipódromo de La Torre d’en Dolça. Ahora me toca pasar por el tramo de unos 700 metros de piedrecillas piconas 🤨 Miro al frente para intentar detectar algún carril dentro del camino en dónde hayan menos piedras, pero, se ve todo bastante homogéneo. ¡Es lo que hay! Paciencia y para adelante 😌

Estoy llegando al final de éste intrincado trozo. Ya veo a uno de los organizadores con un chaleco flúor. “¡Vamos, qué vas el último!” Me dice él todo dicharachero. “¡Sí. Me lo imagino!” Le contesto yo también con cierta guasa 🤪 “¡Ondia. Qué te has olvidado de los zapatos!” Me suelta entonces medio en serio, medio en broma. “¡Demasiado peso!” Le indico mientras le alzo la mano como despedida. Y no escuché nada más salir de su boca 😁

Y llego a la zona ‘chula’, la del bosque 😍 Comienzo a zigzaguear entre los troncos de los pinos 🌲 ¡Vaya! Pues resulta que ahora no parece tan divertida, ya que casi no me da tiempo a mirar el suelo y los espacios de entre los troncos. Aquí era un buen sitio para acelerar, sin embargo hay que resignarse un poquitín y disminuir de nuevo la velocidad. Doy un par de curvas y me encuentro con los dos hermosos charcos de agua. ¡Uhm! 😋 ¿Dije que la hice entera sin caminar? Mentira cochina 😂 Aquí paré unos segundos para dar unos pasos dentro del agua con su barrito. Pero eso, sólo fueron unos segundines, pues el agua estaba bien helada

Arranco de nuevo y realizo los últimos zigzagueos por entre los árboles. Desciendo por una corta bajada y ahora sí, una de las chicas jovencitas del control me anima con efervescencia mientras me está grabando con el móvil. Tomo esos ánimos al pie de la letra, pues me toca afrontar la parte más dura de todo el recorrido 🙈 Camino ancho todo lleno de piedras, gravilla y ‘chinarros asesinos’ durante un kilómetro y medio aproximadamente. 

Con gran filosofía continúo ‘trotando cochinamente’ a lo largo del camino 🏃‍♂ Tan sólo de vez en cuando alzo la mirada a lo lejos para ver si hay alguna trazada más gentil. ¡Ups! Repentinamente noto molestia en mi talón izquierdo 😢 Le presto atención para corregir la pisada y, después de probar pequeñas variaciones, en unos cuantos pasos ya no pienso más en ello. No obstante, desafortunadamente, la trazada buena está cuando se acaba tan ‘maldito camino’ y comienza de nuevo un trozo de hormigón de bajada.

Bueno, bueno, y llego al final del 'malo camino'. “¡Ahora es bajada. Hacia la izquierda y pronto llegarás de nuevo al hipódromo!” Me indica un organizador que estaba con su hijo y me grababa justo en el comienzo del trocito de hormigón ‘bueno’ que quedaba por pasar.
Desciendo con cuidado, porque después del hormigón, empieza el camino con piedras otra vez. ¡Bien! Llego a una curva que es cuando yo tiré recto hacia el coche en mi rueda de reconocimiento. Miro el reloj, y me marca 5 kilómetros y pico. Claro, éste es el tramo final que no llegué a hacer y, según el kilometraje, me queda un kilómetro largo para cruzar la línea de meta.

¡Increíble! 😳 No me lo puedo creer. Estoy finalizando el cross 😃Esto debe ser ‘asuntos’ de la mente y de sus perspicaces triquiñuelas defensivas. Cómo se puede pasar de correr 200 metros a casi 6 kilómetros y sintiéndose uno todavía bien de pies 🤔 Sí, la competición y la gente te empuja a dar un poco más de ti 💪 No obstante, al final, todo recae en la introspección de los pensamientos, prejuicios y tolerancias tanto al sufrimiento como al miedo, pues son quién te dictamina si debes parar o si puedes tirar un poco más hacia adelante 👍

Hago un par de curvas cerradas. Subo un empinado montículo y empiezo a descender de nuevo, girando y virando por más curvitas, en lo que ahora sí que parece que ya, de un momento a otro, voy a entrar de nuevo al óvalo del hipódromo 🏟️ En una de las curvas veo a un chico y una chica con una cámara, qué la tienen situada a ras del suelo. Al verme aparecer de sopetón, el chico se agacha rápido, coloca un ojo por encima del visor del aparato. Pero rápidamente endereza su cuerpo sin llegar a hacer el gesto de filmar. 

Supongo que se ha percatado de que voy sin zapatillas y no le habré gustado 🤭 Me acerco a ellos, giro en la curva, paso a un escaso metro de ellos, me siguen con la mirada baja y no me dicen absolutamente nada. “¿Hay que dar una vuelta a la pista?” Soy yo quién les pregunto para romper ese pedazo de silencio helado. Sé, por lo claro que escucho la megafonía, que estoy a punto de entrar al óvalo de carreras de caballos 🏇 Ella, me contesta qué no, qué sólo debo hacer un trozo de recta hasta llegar al arco de meta 👌

Y pallá qué voy más feliz que una lechuga 😁 Entre los claros de las arboledas veo ya parte de la pista de carreras de caballos. ¡Yujuuuuu! 😀 De súbito, escucho una derrapada por detrás de mí. Es un “biker” 🚵‍♂ de la organización que se me aproxima raudo para informarme de que me van a adelantar otros corredores. Le levanto mi brazo y le digo que tranquilo, qué ya me apartaré 😊

A los 20 segundos del aviso, me pasa un chaval qué va cómo un tiro 🏃‍♂💨💨💨 En las últimas tres curvas, me adelantan dos corredores más, qué también van veloces. Les echo una fugaz mirada y veo que son jovencillos, de categoría cadete, para ser más concreto.
Y ya entro por fin al óvalo del hipódromo. Ya veo perfectamente el arco de línea de meta 🏁 Sigo por un camino estrecho que conecta directamente con la pista de carreras de caballos. 

Vuelvo a escuchar pisadas detrás de mí, así qué, nada más pisar la pista de carreras, me hago a un lado, al de la valla exterior, en dónde está de pie expectante el público para la llegada de los corredores. Observo que un hombre está gritando en mi dirección. Lo tengo a un par de metros. Habla en árabe. ¡Vaya voces qué da el hombre! 📢 Me van a estallar los tímpanos. ¡Coñis! Cómo no entiendo lo que dice, no sé si me está echando la bronca por correr descalzo, porque desde luego, eso no suenan a ánimos 😅 O, es que tal vez está alentando a su hijo. ¡Fiu! Sí, era a su hijo, ya que a los pocos segundos me pasa el chaval.

Me quedan apenas 300 metros para llegar. Por detrás de mí siguen apareciendo corredores, veo que me adelanta otro, y, entre el vocerío de la gente, el buen terreno que pisaba y que ya estaba finalizando la prueba, me caliento y me asoma la vena competitiva 💪 Reactivo los otros músculos de caderas, glúteos y el resto de las piernas y braceo con fuerza para compaginar y sincronizar los movimientos enérgicos. Si bien, entre que arranco y activo, también os digo qué ya nadie más me pasó, me quedan 50 metros para cruzar el arco, adónde avisto una jueza de línea de meta que me está indicando el lateral de la valla exterior, ya que los cadetes continuaban corriendo más vueltas por el vallado interior de la pista de carreras de caballos 🤗

Y no me lo creo 😳 Ya se ha acabado el cross. Me siento bastante bien de pies. Y ya no digo cómo me siento de espíritu 😃 Me tengo que frotar los ojos. Me quedo mirando el óvalo del hipódromo con regocijo, con alegría, con ilusión. Imagino qué todo esto es lo que debo de estar transmitiendo hacia el exterior, ya que percibo que la gente me observa, me sigue con la mirada y me muestran una ligera sonrisa 🙂 “¿Cómo tienes los pies?” Me comenta un señor que está con su mujer, su hija, su nieto y su yerno. Le comento qué fenomenal. Qué era mi primera carrera por tierra y qué no daba crédito a lo que acababa de hacer. “¿Y por qué descalzo?” Me pregunta la hija. Y le hablo de biomecánica, del buen funcionamiento del cuerpo sin tener impedimentos bajo los pies. Pero, sobre todo, les hago hincapié, en las sensaciones de felicidad y libertad que se siente al correr descalzo 😀 Me achican los ojos todos ellos. Y, de pronto, me surge espontáneamente la ‘risa tonta’ 😂 No sé por qué pero me da por reír y reír 😂 Nunca me había pasado antes 😂 ¡Por Dios! No puedo dejar de reír … 😂 ...jajajaja… 😂 Bueno, no será esa risa tan tonta, pues siento que surge de lo más profundo de mis entrañas; fluye natural, desenvuelta, campechana, franca. Es más, percibo que esa esa alegría interior viene desde muchísima más profundidad, proviene desde el mismo corazón del planeta, sin duda ninguna, esas son “Las cosquillas de la Madre Tierra” 🌍 qué nos mantiene conectados en este bello complejo ente al que llamamos “Vida”

Pues nada, creo que no hace falta que diga que llegué el último, ¿no? 😂 Bueno, por si queda alguna duda, sí, llegué con enorme honra el último y con un tiempo final de 51’38”. Hala, hasta la siguiente 😀🏔️🏃‍♂👣


Domingo 4 de noviembre de 2018

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