¡Corred, corred, qué
huele a primavera!
(Serventesios
Alejandrinos)
Escuchad
como chillan los prados de alegría,
lo
dice el viento aprisa, quebrado de contento,
que
lo oigan las criaturas, esas que tanto ansía
deshacer
el hallarse roncero y soñoliento.
Las
mariposas vuelan con arte y gallardía,
salpican
de colores el aire con su aviento
por
llegar a las flores, besarlas sin porfía
y
propagar primores, el campo un monumento.
Mirad
que indumentaria lleva de fantasía
el
almendro y cerezo, son flores con talento;
un
rosa moteado los traza y atavía,
y
viste la campiña, cautivador momento.
Ahí
baja el arroyo con su agua en rebeldía,
recordando
a las rocas de verde vello, atento,
qué
jueguen y se escondan, de la orilla se fía,
el
sol hará cosquillas a la nieve en aumento.
Ya
están los pajarillos en plena sinfonía,
combinando
sus trajes de plumas y ornamento,
burbujea
in crescendo música y melodía,
don
ruiseñor, soprano, de valles con su acento.
El
lirio nos irradia su linda anatomía,
pétalos
margarita, me quiere, no me... intento,
la
lavanda perfuma paisaje en bizarría,
aroma
del romero, de la abeja su aliento.
La
hormiga sale, explora, su despensa vacía,
la
ardilla le remeda ducho conocimiento,
la
liebre vuela matas con gozo y simpatía,
los
osos desperezan con corvo descontento.
Magia
todo renace, natural valentía,
toca
buscar pareja, comida, un aposento,
gen
procreador sopla vigor con maestría,
llegó
la primavera con todo su portento.
José Ángel Castro Nogales
© Derechos de autor reservados
20/03/2023
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